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HISTORIA DE LA MEDICINA EN CHUQUISACA - BOLIVIA
(Segunda Parte)

 
 

Hacia el Bicentenario del Primer Grito de Libertad en América
“1809 -25 de mayo- 2009”
                                   Sucre - Bolivia            
                                  

Dr. Antonio Dubravcic

La coca
Los primeros restos de hojas de coca encontradas en asentamientos humanos datan del IV período precerámico (años 2.500/1.800 A.C.). Se trata de bolsas de hojas, ya preparadas, que se enterraban junto al muerto, posiblemente para guiarlo y alimentarlo en su viaje al más allá. Esta corriente mística de la coca se reafirma con las tradiciones orales de los Aymaras de Bolivia, los cuales le atribuyen al arbusto orígenes divinos.

Pese a que muchos de los conquistadores del Alto Perú (empezando por el mismo Pizarro) se aficionaron pronto a masticar coca, la versión oficial de la administración española era que las supuestas virtudes de la coca no pasaban de ser una sugestión por parte del indígena, una superstición quizá inducida por el demonio (12).
 Sin embargo, ante los buenos resultados producidos entre los indígenas que la consumían, los españoles no vacilaron en empezar a cultivar y distribuir ellos mismos la coca,... y, a decir verdad, sin demasiados prejuicios morales

La coca (ccoca o kuka)  es utilizada desde la  mas remota antigüedad, ¿Cuándo se la descubrió?, es una interrogante que ha quedado en el misterio. Una leyenda hace coincidir la aparición de la coca con las alteraciones geológicas que se produjeron en  el macizo andino del continente. Khuno, el señor de la tempestad, del rayo y del trueno, se volvió celoso y egoísta por el poder que ostentaban los auquis (consejeros ancianos) y  los jilakatas (jefes o capataces) para disponer la quema de los bosques, ello desato la furia de Khuno  que envió a la tierra rayos truenos, relámpagos, tormentas con lluvias y granizo, asolando los sembradíos. Los pobladores sobrevivientes deambularon en busca de alimentos, encontraron el arbusto de la coca, provistos de ese hallazgo pudieron sobre llevar  sus necesidades, a esa planta le pusieron el nombre de kukka, le atribuyeron diferentes cualidades  sagradas, por esa razón su consumo en principio fue solo autorizado en los rituales religiosos y grandes  festividades, fue de tanta  estimación la hoja, que solo la conocían  los reyes y nobles… a los plebeyos les era prohibido su uso sin licencia del Inca (3). Ramas de coca ceñían la frente de los héroes, adornaban sus altares, los adivinos usaban las hojas de coca para pronosticar la ventura o la desgracia, a decir de Gracilazo de la Vega “echavan la yerba llamada cuca, como diziendo que la ofrescian  a la Pachamama lo mas preciado que llevaban” (2).

El uso y abuso de la coca y de las bebidas alcohólicas  constituyó durante la colonia, un flagelo, tanto para los españoles como para los indígenas. Guaman Poma condenó, una y otra vez el uso de la coca, casi siempre con el del alcohol. Afirmó que los abusos no se cometían en tiempo de los Incas, lo que es muy dudoso (6) y que todas las prohibiciones de las autoridades españolas para evitar dicho uso y abuso son vagas, ya que señala que la trajeron los Incas después de conquistar el Antisuyo, pero también la menciona como de uso corriente mucho antes
Entre los españoles existieron siempre dos corrientes de pensamiento para explicar el fenómeno de la coca. Algunos, como Juan de Matienzo o Juan de Solorzano, defendían la costumbre de masticar coca sosteniendo que el zumo de las hojas de coca le quitaba al indígena parte de su debilidad natural y pereza innatas, ante lo cual trabajaba mejor. Por el contrario, Guaman Poma de Ayala atacaba ferozmente su consumo, ya que afirmaba que "quitaba las ganas de comer", ante lo cual los consumidores morían por inanición. (5) F.P. Sanz, Intendente de Potosí, opinaba lo contrario que Matienzo o Solorzano, ya que para él la coca provocaba abulia y estupidez. La Iglesia,  tampoco veía con buenos ojos el uso de la coca: el primer Concilio eclesiástico de Lima (1551) condenó su uso por las claras vinculaciones con las religiones (satánicas) paganas. Sin embargo, y dados los ingentes beneficios que proporcionaba su cultivo y comercialización, las quejas de los detractores de la coca siempre cayeron en saco roto.
Esto ayudó a que, con el tiempo, la sociedad hispano-criolla fuera aceptando la coca. Ya en 1590, y basándose en la observación comparativa, el padre Acosta daba por ciertas las propiedades estimulantes de la coca (5).

 A lo largo de los siglos XVII y XVIII se extendió el uso de la coca entre las clases medias de la población (criollos y mestizos). Incluso la medicina la adoptó como fármaco, bajo la forma de inhalaciones, infusiones o cataplasmas, frente a males tan diversos como el asma, las hemorragias, el dolor de muelas, fracturas diversas, vómitos o diarrea. La hoja de la coca se había introducido en el mundo colonial español, junto al tabaco y al cacao. (6, 10,11)

Louis Girault,(8) ciudadano francés, que falleció en La Paz, publico un libro intitulado “Guerisseurs Iterants des Andes”, en esas observaciones Girault, se refiere al uso sistemático de una farmacopea vegetal, constituye una de las colecciones de plantas mas grande del mundo, relacionada  con los principios activos de las plantas, la constatación del uso de mas de 980 especies botánicas, el conocimiento de los efectos farmacológicos, así como la clasificación, los métodos de recolección y el uso del nombre de las plantas tanto en quechua (khesbwa) y aymará, implica una larga tradición de empirismo médico que emergió en el devenir de la Colonia en el siglo XVII, como una necesidad para llenar un vacío

Tradicionalmente, los indígenas andinos consumen las hojas de la coca masticándolas o chupándolas lentamente. A esta acción se la denomina "coqueo" o (en lengua aymara) "acullicar". Desde tiempos precolombinos, el coqueo se realiza de la siguiente forma: las hojas secas de coca se llevan en una bolsita de tejido multicolor que cuelga del cuello. Dichas hojas se introducen dentro de la boca, entre la mejilla y las encías. Pero el coqueo es algo más que un simple soporte energético o una manera de engañar el hambre, de la misma manera que el tabaco, el café y el alcohol son en nuestra sociedad algo más que meras sustancias estimulantes. Toda relación social indígena va acompañada de una cocada: el precio de un animal en el mercado o feria sólo se discute después de que el posible comprador haya invitado al vendedor con unas hojas de coca. Asimismo aquél que necesita la ayuda de otros (para recoger la cosecha o construir una casa) debe proporcionar hojas de coca. Solicitar un favor, o simplemente visitar una autoridad local requiere asimismo la entrega de unas hojas de coca

El alcohol.- Los habitantes del continente americano, utilizaban una variedad de bebidas alcohólicas, entre ellas la mas conocida la chicha en base a la fermentación de la harina de maíz. El Padre Acosta manifiesta “No les sirve a los indios el maíz solo de pan  sino también de vino, porque de él hacen sus bebidas, con que se embriagan. El vino de maíz en el Pirú  se llama azúa, en el Alto Perú akha”. En las tumbas antiguas (chullpas) no faltan los vasos de arcilla con huellas de chicha y las mazorcas de maíz junto a las hojas de coca para alimentar al difunto en la otra vida (2)

La Cirugía, a decir de Gracilazo de la Vega “los españoles al pisar tierra americana, comprobaron que la medicina en general y la cirugía en particular, eran superiores a las de ellos. El mismo Hernán Cortés prefirió hacerse  curar una herida de la cabeza con un indígena, antes que con sus coterráneos” (5)
En la época  colonial, el cirujano tenia una jerarquía inferior al médico, los cirujanos eran generalmente  improvisados y desde Europa se los confundía con los “barberos”, cuya función fue de practicar sangrías, a veces con tanta frecuencia que representan un peligro mas que la enfermedad. La asepsia y la antisepsia, eran, como es de suponer totalmente ignoradas

”La mejor muestra del arte quirúrgico ha sido la necesidad” afirma Diepgen (11), que ha obligado unas veces a pequeñas intervenciones (abertura de focos purulentos, extirpación de neoplasias superficiales) y otras a grandes operaciones. Los accidentes y combates dieron lugar a heridas, fracturas y luxaciones que hubo necesidad de tratar, naciendo así las suturas de las heridas, los vendajes de extensión permanente, colocando los miembros fracturados en moldes de arcillas” (7)
La anestesia no fue desconocida, un procedimiento práctico fue la alcoholización, muchas operaciones fueron realizadas bajo el efecto del alcohol: perforaciones de las orejas, amputaciones, trepanaciones del cráneo etc.

Las sangrías.- Practicaban las sangrías, el objeto no fue precisamente eliminar la sangre, sino el dolor y otros fenómenos locales. Utilizaron diferentes instrumentos: espinas, huesos, dientes, el más de las veces utilizado la lanceta o punta de pedernal. Una de las indicaciones corrientes de las sangrías era las cefaleas. En casos de congestión visible de la cara o del alcoholismo  agudo, la indicación era la sangría urgente. Las heridas fueron suturadas con cabello humano o fibras vegetales, mediante agujas de madera o hueso, ignoraban la anatomía de las arterias y las venas, la intensión fue sacar sangre de alguna parte del organismo, introducían  un trocar con una simple excoriación, para ello utilizaron diferentes instrumentos: espinas, huesos afilados, el mas usado fue la lanceta o la punta de un pedernal sostenida por un palo. Una de las indicaciones frecuentes de la sangría fue la cefalalgia (uma-namay). La sangría se realizaba en la juntura de  las cejas, encima de la nariz.

Las trepanaciones realizadas por las culturas Pre Colombinas en los territorios de nuestra América Latina, fueron efectuadas por la cultura Tiwanakota, siglos antes de la cultura Incaica. Esta se desarrolló aproximadamente a partir de 1300 hasta su caída con la captura de Atahuallpa por Pizarro en 1532, y algunos autores atribuyen equivocadamente la autoría de las trepanaciones a los Incas, ya que por estudios realizados en diversas piezas arqueológicas y la cerámica, se ha establecido con absoluta certeza que estas prácticas se remontan a los primeros periodos de la cultura y civilización de Tiwanaku, establecida en los territorios que actualmente ocupan parte de Bolivia y del Perú.

 Por todos los datos obtenidos Alvarado Ramiro (1) afirma “estamos convencidos que esta practica se llevo a cabo en vida de los sujetos, por la presencia de signos de regeneración ósea que se perciben examinando los bordes de las craneotomías, pudiéndose apreciar la sustitución de los alvéolos de la capa esponjosa del diploe por el tejido compacto, lo que demuestra en forma contundente un proceso de osificación. Esto nos prueba que las trepanaciones fueron seguidas de una sobrevida más o menos prolongada” (1).

Adolph Bandelier (14) Estuvo en Bolivia a fines del siglo XIX y después de sus investigaciones arqueológicas escribió su artículo “Trepanaciones aborígenes en Bolivia”. Las excavaciones  fueron realizadas en varias zonas del Departamento de La Paz, donde encontró un total de 1.200 cráneos de los cuales 65 presentaron orificios quirúrgicos correspondientes a trepanaciones

En la  antigua practica de deformación de los cráneos, Pachacutec Inca Manco Cápac, ordenó que se amarre la cabeza de los niños recién nacidos para que crezcan con deficiencia mental, ya que los indios con cabeza grande y redonda eran muy emprendedores y muy desobedientes. Les interesaba que las gentes tengan la cabeza larga  y deformada para que sean obedientes (2)

El Médico ejercía también las funciones de boticario, este último en la época republicana se llamó farmacéutico (10) El médico realizaba sus visitas a domicilio o asistía a un hospital, el examen clínico se reducía a “tomar” el pulso y a observar la lengua se completaba el examen en casos graves o dudosos con la observación de las partes dolorosas y de presiones exploradoras para comprobar, a través de los gestos del paciente, el grado de dolor, el examen concluía con una mirada a la orina  depositada en el vaso de noche, de cuyo olor y color el médico tomaba debida nota (2.10).
Ricardo Palma (2.3) describe en los siguientes términos la indumentario del médico de la colonia: “calzón de paño negro a media pierna, zapatos de pana con hebillas de piedras, casaca y chaleco de terciopelo, pendiente de esa última  una gruesa cadena de plata con hermosísimos sellos. A ello hay que añadir que gastaba guantes de gamuza. La mediocridad de los médicos fue la característica de la Colonia, por ello los curanderos nativos y hechiceros seguían siendo utilizados con mas fe y frecuencia que los españoles

 Bibliografía
1.- Alvarado Ramiro “Trepanaciones y deformaciones craneales en Tiwuanaco” http://www.revistamedica.8m.com/histomed120B.htm
2.- Balcazar Juan Manuel “Historia de la Medicina en Bolivia”, Edición “Juventud” La Paz 1956).
3- Cobo Bernabé, “Historia del Nuevo Mundo”
5.- Gracilazo  de la Vega, Inca “Comentarios  Reales de los Incas” Buenos Aires 1943
6- Guaman Poma de Ayala “Nueva crónica y Buen Gobierno” México 1930
7- Rodríguez Rivas Julio. “Médicos y Brujos en el Alto Perú” Edit Los Amigos del Libro Cochabamba 1989)
8- Girault Louis, Kallawaya” París 1984 (reimpresión)
9.-Marquiegui Jose María “Resumen historia del Ckollansuyo, Charcas, hoy Bolivia”. Edit Salesiana Sucre 1938
10.- Sánchez Jaime “Contribución a la Historia a la Medicina Chuquisaqueña” Arch. Bol de Med. 24; 1985
11.- Diepgen, Paúl “Historia de la Medicina” Colección labor. Barcelona 1925
12.-Real cédula del rey Felipe II, expedida en Madrid el 18 de octubre de 1569: "Somos informados que de la costumbre que los indios del Perú tienen del uso de la Coca. (...) fingen, que trayéndola en la boca les da más fuerza y vigor para el trabajo, que según los experimentados, es ilusión del Demonio"
13.- Para más información en este sentido consultar el libro: La coca en Bolivia, trabajo conjunto de W. Carter, P. Parkerson, M. Mamani y J. Morales. Editado en La Paz (Bolivia) en 1980
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14.- Gómez-González J. “Adolph Bandeliee  y las trepanaciones aborígenes en Bolivia” Rev.Inst.Med “Sucre” LXXI: 127 (92) 2006