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DR. RICARDO BACHERER GUTIERREZ MÉDICO DE CUERPOS Y ALMAS |
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Dr. Mario G. Padilla E.
Ex Catedrático de Patología de la Facultad de Medicina
Miembro Activo del Instituto Médico “Sucre”.
Miembro de la Academia Boliviana de Historia de la Medicina.
EL UNIVERSITARIO Y EL MÉDICO NOVEL
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Este noble médico chuquisaqueño nació en la
ciudad de Sucre, el 26 de junio de 1906. Realizó sus estudios de
profesionalización en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Francisco
Xavier de Chuquisaca, presentando su tesis doctoral en mayo de 1931 titulada:
“Las garrapatas en el conducto auditivo externo. Contribución al Estudio de la
Parasitología Nacional”, basada en 37 observaciones, tema aparentemente simple
que Bacherer supo darle su importancia y originalidad realizando un trabajo
propio, no de revisión, contribuyendo al tratamiento con estudio de diversas
sustancias que son utilizadas para la extracción de este parásito y definiendo
las especies que predominan en nuestro medio. |
Realizó sus estudios de
profesionalización en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Francisco
Xavier de Chuquisaca, presentando su tesis doctoral en mayo de 1931 titulada:
“Las garrapatas en el conducto auditivo externo. Contribución al Estudio de la
Parasitología Nacional”, basada en 37 observaciones, tema aparentemente simple
que Bacherer supo darle su importancia y originalidad realizando un trabajo
propio, no de revisión, contribuyendo al tratamiento con estudio de diversas
sustancias que son utilizadas para la extracción de este parásito y definiendo
las especies que predominan en nuestro medio.
Recién titulado marchó a la Guerra del Chaco,
como combatiente de primera línea dirigiendo el Hospital Militar de Villamontes,
siendo posteriormente declarado “Benemérito de la Patria” con el grado de Mayor
de Sanidad, habiéndosele otorgado la “Cruz de Bronce” y declarado Benemérito de
la Guerra del Chaco. Después de la contienda inició sus funciones como médico
titular en la población de Puna, provincia Linares del Departamento de Potosí,
comenzando su labor de apostolado allí donde aún no había llegado la medicina.
Durante su vida demostró ese su don de servicio
a las clases pobres y desvalidas, constituyéndose en un misionero que practicó
la Doctrina Cristiana, de “dar antes que recibir”, identificándose con las
acciones de la Iglesia Católica, prestando su apoyo decidido a la organización
de los Dispensarios Médicos como de San Lázaro, del que fue su Director y
Fundador, de la Virgen de Fátima y otros de la ciudad de Sucre.
Sus estudios de post-grado los realizó en la
ciudad de Santiago de Chile en el año de 1940 y en Buenos Aires en los años
1944-45 en la Clínica Quirúrgica, dirigida por el Prof. Ivanissevich,
dedicándose a la especialidad de Tisiología Médica y Quirúrgica, precisamente en
aquel campo que era eludido por otros profesionales, pero donde la enfermedad
iba cobrando alto tributo en las clases pobres.
EL MÉDICO DE CUERPOS
A su retorno fue nombrado médico tisiólogo del
Dispensario de Broncopulmonar y Director de la Lucha Antituberculosa
Departamental. Aquí mostraba a los estudiantes los estragos que producía en los
pulmones el bacilo de Koch, descubriendo mediante observaciones con los antiguos
aparatos de radioscopia, en la pantalla los claros y oscuros, las lesiones
nodulares y cavitarias. En el Hospital de “Santa Bárbara”, era el cirujano que
en aquel tiempo en que recién aparecían los antibióticos específicos contra la
tuberculosis, como la estreptomicina y PAS (para amino-salicílico), una de sus
principales preocupaciones era producir el colapso pulmonar, para su reposo
eventual, y la curación de la tuberculosis. Con el mismo propósito en el
Dispensario de Broncopulmonares procedía al neumotórax artificial, es decir, a
la introducción de aire en la cavidad pleural, mediante un aparato de neumotórax
semejante al de Kuss, que fue “made in home” diseñado y construido por él y el
Dr. Luís Villafani, pues en aquellos tiempos era difícil importar aparatos de
exterior y la “necesidad aguza el ingenio”, y fabricaron ellos uno tan bueno
como el original, que aún se conservaba como un recuerdo en la Sala de Cirugía
Varones del Hospital “Santa Bárbara”. Pero este método tenía sus limitaciones
por diversas razones, por lo que tuvo que recurrir a otros procedimientos, como
ser el Neumotorax extrapleural creando quirúrgicamente una cámara por fuera de
la pleura parietal, a la que también había que insuflar para conservarla como
elemento de colapso y esperar la curación. Entonces introdujo en el tratamiento
quirúrgico de la tuberculosis pulmonar crónica cavitaria apical la técnica
operatoria denominada “apicólisis y plombaje”, que consistía, según Escuela
Argentina en liberar del tórax el vértice de la pleura para permitir el colapso
del pulmonar apical rellenando con una pasta parafinada llamada de Baer, que
tenía sus inconvenientes, en circunstancias de producir una reacción tipo
“cuerpo extraño”, por lo cuál Bacherer la reemplazó con la introducción de
“pelotitas de ping pong” inglesas encontradas en el comercio, que eran inertes,
un “material liviano, casi aéreo, resistente y voluminoso al mismo tiempo”,
capaz de mantener una cámara definitiva, “con tolerancia perfecta”. Este método
fue introducido en el País y en el exterior, como Lima (Perú), y así se producía
la compresión y cierre de las cavernas tuberculosas pulmonares, con buenos
resultados. Este notable cirujano además realizó lobectomías en los casos que
fueron necesarios.
Este cirujano no solo incursionó dentro de la
patología toráxica, sino su acción se extendió a otros campos del organismo
humano, como el aparato gastrointestinal, glándulas mamarias, etc. y
fundamentalmente a la cirugía de vasos sanguíneos, como las venas varicosas, es
así, conjuntamente con el Dr. Anastasio Paravicini, propusieron una técnica
operatoria para el varicocele, donde ligan la vena o las venas del grupo
espermático anterior, que es el que sufre el reflujo venoso y que están
reducidas a una o dos venas gruesas, que se las puede encontrar “en la
profundidad un punto de referencia precioso” determinado previamente el orificio
inguinal profundo, técnica que impusieron en los servicios de cirugía de Sucre.
Su contribución más importante creemos que es su trabajo de investigación sobre
las “Várices y su Tratamiento”, publicado como el tema oficial en los Anales del
5º. Congreso Boliviano de Medicina y Cirugía, conjuntamente con otro destacado
cirujano, el Dr. Benigno Valda, un estudio concienzudo donde no dejan al azar
ningún detalle sobre la anatomía, fisiología, clínica, y patología de las venas
varicosas de las extremidades inferiores, recomendando con su amplia experiencia
los tratamientos médicos y quirúrgicos de las técnicas más adecuadas.
Consideramos que este trabajo no solamente debe ser leído sino estudiado por
aquellos médicos noveles que incursionan en el campo de la cirugía venosa.
Bacherer dentro de su especialidad fue el
impulsor para la creación del Dispensario Broncopulmonar “San Pedro Claver” en
Lajas Tambo, fundado el 9 de septiembre de 1966, con apoyo de la Siervas de
María en convenio con la Unidad Sanitaria de Chuquisaca, para prestar sus
servicios especialmente a pacientes pulmonares, no solamente de Chuquisaca sino
de todo el País. Aquí el Galeno prestaba atención gratuita a los pacientes y
cuando era necesario de someterlos a una operación quirúrgica los trasladaba al
Hospital de “Santa Bárbara”. En 1969 por las nuevas políticas de salud, con el
tratamiento antituberculoso en forma ambulatoria bajo controles periódicos este
Dispensario pasa a ser un Hospital General de 2º nivel.
EL MAESTRO UNIVERSITARIO
Desde el año de 1941 desempeñó las Asignaturas de Anatomía Normal, Técnica Quirúrgica y Patología y Clínica Quirúrgica. Bacherer tenía un conocimiento y dominio de diversas materias de la especialidad que se dictaban en la Facultad de Medicina, adquiriendo las condiciones de casi un erudito, puesto que con solvencia podía dictar o recibir exámenes en cualquier asignatura que se llevaba en la Facultad de Medicina. Por otro lado, fue el maestro e instructor sin egoísmos ni reticencias de muchos médicos con inclinaciones a la cirugía, a quienes los preparó con suficiencia en el arte de la cirugía, que luego destacaron en su vida profesional siguiendo la “Escuela de Bacherer”, como fueron los doctores: Enrique Poppe, Hugo Núñez, Enrique Azurduy, Miguel Hayes y otros, estuvo siempre en el pensamiento noble médico de que los discípulos deben superar al maestro.
EL MÉDICO DE ALMAS
A la Clínica San Francisco, como su socio,
juntamente con el Dr. Luís Villafani, especialista en Traumatología le dieron un
gran brillo y prestigio, en la misma instaló su consultorio privado, donde en la
Sala de Espera se podía leer un pensamiento médico: “Dios es el Médico, yo soy
su criado, si a El le place haré bien mi trabajo”, lo que demostraba su
convicción religiosa, parafraseando así al gran cirujano francés Ambrosio Paré
que con dignidad y modestia a su misión decía: “Yo los cuido y Dios los cura”.
Organizó cursos de educación sexual para el público en general, especialmente
para mujeres, en aquellos tiempos en que el sexo todavía era un tabú y por otra
parte en paneles con participantes de diversa ideología política y religiosa,
fue un defensor ardiente de la vida, desde la concepción.
OTRAS ACTIVIDADES
Por elecciones de la Asamblea Docente-Estudiantil de la Facultad de Ciencias médicas fue elegido Vice-Decano en 1960, para luego asumir posteriormente las funciones de Decano en el año de 1965. Fue uno de los primeros en regularizar y mejorar la educación médica a nivel docente y estudiantil. Se preocupó por el bajo rendimiento de los postulantes a la Facultad de Medicina, para lo cual organizó los cursos pre-médicos.
En febrero de 1954, fundó el Partido Social Cristiano en la ciudad de Sucre, con auspicio de la Central de Alemania, en base de los dirigentes parroquiales religiosos, con la ideología de “gobernar con la Biblia”, buscando políticos nobles y dignos dentro de la Doctrina Cristiana.
Sus acciones y vinculaciones con la Iglesia son múltiples y merecen un capítulo aparte por esta Institución, siendo llamado por el Cardenal José Clemente Maurer, como por ejemplo, en sus últimos años fue nombrado Director de Caritas “Sucre”, institución de caridad, dedicada a obras sociales, programas en beneficio del campesinado, etc., habiendo demostrado su competencia en este campo.
Como reconocimiento a su misión de apostolado cristiano y dedicación médica a la sociedad, se designó con el nombre de Hospital “Ricardo Bacherer” al construido en la ciudad de Tarabuco, cuya inauguración se realizó el 10 de octubre de 1983, siendo su entrega un acto emotivo a la que asistió el Cardenal Clemente Maurer, Embajadores, Comité de Salud del Arzobispado, Autoridades de Salud y la población de Tarabuco.
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Después de una enfermedad prolongada que sobrellevó con resignación y fortaleza
falleció el 30 de mayo de mayo de 1978.
La Facultad de Medicina a su edificio moderno construido bajo los auspicios de
la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca en esta ciudad, en un acto
especial de homenaje y agradecimiento a este digno médico de cuerpos y almas, el
11 de junio de 1986 designó en su memoria con el nombre de “Ricardo Bacherer”.
Referencias:
Archivo y Biblioteca
Nacional de Bolivia. Sucre.
Bacherer, R.- “Colapso-Terapia Quirúrgica en la Tuberculosis Pulmonar”. Rev.
Inst. Med. “Sucre”.Año XLIX. Nº 92. Pag. 11. 1953.
Bacherer, R. y Valda, B.- “Varices y su Tratamiento”. Tema Oficial al 5º
Congreso Boliviano de Medicina y Cirugía. 28 al 31 de marzo 1955. Sucre-Bolivia
Comunicación por la Srta Ruth Sensano U., Gerente del Proyecto Cardenal Maurer.
Comunicación de Sor Teresa Huarte T. Administradora Hospital “San Pedro Claver”.
Comunicación por el Sr. Telmo Calderón