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LA PESTE BUBONICA EN CHUQUISACA

 
 


Dr. Mario G. Padilla E.
Miembro Activo del Instituto Médico “Sucre”
Miembro de la Academia Boliviana de la Historia de la Medicina.

 ANTECEDENTES.-
A mediados de junio de 1928 se presentó en la Provincia cruceña de Vallegrande una epidemia, rara y muy grave, que hacía estragos entre los habitantes de la región, con una gran mortalidad, discutiéndose de ser o no la Peste Bubónica. El Supremo Gobierno, presidido por el Dr. Hernando Siles, por intermedio del Ministro de Gobierno e Instrucción, a cargo del médico Dr. Aniceto Solares, nombró al Dr. Felix Veintenillas, Director del Instituto Nacional de Bacteriología, Jefe de una Comisión Sanitaria integrada por varios médicos, los Drs. Anibal Peña, Adolfo Flores (que por razones imprevistas no participó), Luis Sotelo y los practicantes José R. Torricos y Roberto Galindo egresados de Medicina para que se traslade a Vallegrande y otras zonas de la región, a objeto de estudiar la naturaleza de la enfermedad y adoptar las medidas sanitarias que se aconsejen. Para lo cuál la Honorable Cámara le asigno un presupuesto y los poderes y facultades necesarias, incluso extendidos por el Estado Mayor General, porque en ese tiempo soplaban vientos de guerra, por conflictos territoriales de posiciones y derechos, entre Bolivia y el Paraguay en la zona del Chaco. En el primer día de su estadía en la zona, la comisión efectuó punciones ganglionares y frotis laminares, comprobándose que la terrible epidemia que asolaba a la región, era nada más y nada menos que la Peste Bubónica

Los posteriores exámenes realizados, las observaciones clínicas, los datos de la mortalidad, las medidas sanitarias que se tomaron, su probable origen, así como la polémica que se desató entre el Dr. Veintenillas y el Dr. José Antonio Hartmann, Rector de la Universidad, quien negaba la existencia de dicha enfermedad, la misma que adquirió discusiones imprevistas, hasta nombrar al Instituto Médico “Sucre”, arbitro científico, no son motivo de esta investigación, de modo que nos ocuparemos de la epidemia que ocurrió en Chuquisaca (7).

PESTE BUBONICA EN TOMINA - CHUQUISACA (AÑ0 1933).- El Dr. Jaime Segundo Sánchez, médico provincial, en enero de 1933 envió desde la población de Padilla, provincia Tomina de Chuquisaca, la denuncia, con caracteres de alarma, a las autoridades sanitarias de Sucre, porque la población se encontraba preocupada y asustada por la aparición de una grave enfermedad que conducía a los enfermos a la muerte en pocos días, y que se iba extendiendo en varios puntos del camino carretero de Padilla a Río Azero (Provincia Azero hoy Hernando Siles).

 El 16 de febrero de 1933, desde la ciudad de Sucre, el Senador Suplente por Chuquisaca, Dr. Jaime Mendoza, le dirigió con carácter de urgencia al Dr. Felix Veintenillas, Director Nacional del Instituto de Bacteriología en la ciudad de La Paz, un telegrama solicitándole venir a Sucre, “para seguir zonas comprendida entre Padilla  (Chuquisaca), y Vallegrande, donde se ha presentado epidemia, que según Director de Sanidad, Dr. Fernando Ortiz Pacheco, ésta tiene caracteres de Peste Bubónica”. Evidentemente el Director de Unidad Sanitaria Dr. Fernando Ortiz Pacheco, asumiendo su responsabilidad junto, con el Dr. Marcos C. Rojas, médico de Padilla que se encontraba en Sucre, viajaron y se constituyeron en el lugar de alarma y zonas de la epidemia.

En la misma forma en los días subsiguientes le solicitan su presencia al Dr. Veintenillas el Dr. Claudio Roso, Decano de la Facultad de Medicina y Gregorio Pacheco, Prefecto del Departamento. Mientras transcurría la Guerra del Chaco, las autoridades sanitarias y políticas del departamento de Chuquisaca recibieron la noticia de que en la localidad de “Huairahuasi Grande”, una comunidad de la provincia de Tomina, la aparición de una rara enfermedad que en pocos dio fin con 22 habitantes quedando reducidos a solo 3, y estos sobrevivientes abandonaron el rancherío presas de pánico llevando la enfermedad y la muerte a otros lugares donde fueron a refugiarse. A su retorno a Sucre, el Dr. Ortiz Pacheco, en posición de un criterio clínico, sin reticencias, tuvo que declarar: “Peste bubónica en Chuquisaca” y reuniendo al cuerpo médico pidió su cooperación. El “Instituto Médico “Sucre”, respondiendo a la solicitud organizó una comisión médica para que tome las previsiones en el lugar de la epidemia.

COMISION MÉDICA – PLAZA DE PADILLA (TOMINA)
Sentados Doctores: Fernando Ortiz P., Félix Veintenillas y Eduardo Gironás
De pie: Doctores: Marcos C. Rojas, Arturo B. Carrasco y Jaime S. Sánchez (7)

Mientras tanto, se encargó el control de los pacientes al Dr. Marcos Rojas, porque el Dr. Jaime Sánchez, médico provincial de Padilla, sufría en ese momento de una crisis palúdica: Los miembros de la comisión del Instituto Médico, que se ofrecieron voluntariamente fueron los Doctores Eduardo Gironás, Arturo Carrasco y otra vez, el Director de Sanidad, Dr. Fernando Ortiz P., quienes viajaron hasta la región asolada por la epidemia y esta vez provistos de los implementos necesarios para el diagnóstico de la enfermedad, comprobaron que no había convalecientes y que los enfermos terminaban en la muerte, que se trataba de un mal de rápida difusión. Con las observaciones microscópicas y exámenes de autopsia, concluyeron y demostraron la presencia del bacillus pestis. Así en Chuquisaca, en la provincia de Tomina hacía estragos la Peste Bubónica (6).

El Supremo Gobierno en conocimiento de la noticia del diagnóstico delegó al Dr. Felix Veintenillas, Director Nacional del Instituto Nacional de Bacteriología para que se traslade a la zona para revisar y comprobar las investigaciones, quién después de la observación de las preparaciones microscópicas con un “ligero retoque” para disminuir la “sobrecarga de tinción”, confirmó el diagnóstico: la presencia del bacilo de Yersin. El Dr. Veintenillas junto con el Dr. Ortiz P. y dos practicantes en la zona del “Cerro” reconocieron más pacientes, extrajeron sangre, tomaron exudados de los bubones, realizaron siembras e inoculaciones en animales de experimentación, y expresaba el Dr. Veintenillas: “quedando a las 24 horas bacteriológica, anatomopatológica y biológicamente comprobada en forma indiscutible la existencia de Peste Bubónica y sellada por mí la opinión de los colegas que me precedieron”. Así también confirmó definitivamente sus observaciones de Vallegrande en 1928, que le habían sido negadas, y puestas en duda, incluso por los médicos que antes estaban convencidos de la enfermedad, porque pasada la epidemia “ya no existía la comprobación de casos humanos”. Así había aparecido en Tomina, departamento de Chuquisaca, una enfermedad que era más que la continuación de la de Vallegrande a poca distancia de la frontera con Santa Cruz en una zona ecológica con las mismas características de tierra, vegetación, clima subtropical, raza y costumbres. Y quedaba consagrada y bien reconocida la capacidad científica y responsabilidad del Dr. Veintenillas juzgada hoy por la Historia de la Medicina.

En pocas semanas la enfermedad se extendió a la zona del El Cerro, a Monte Cantu, el Rosal, Huairahuaisi Chico, La Belleza, Naranjos, Huairakasa, a 18 o 20 kilómetros distante de la población de Padilla, y otros focos aislados, donde los Drs. Veintenillas y Gironás, siguieron tomando muestras de sangre, tejidos de cadáveres que autopsiaron, y efectuando siembras en medios de cultivos adecuados e inoculando a cobayos, microscópicamente otra vez reconociendo al agente productor de la Peste. La enfermedad cobró un elevado porcentaje de mortalidad, más de 150 habitantes, durante los estudios realizados, aunque posteriormente existió una comunicación de haber fallecidos cerca de 800 personas.

El Dr. Jaime S. Sánchez con las autoridades provinciales tuvieron que tomar algunas medidas para controlar la extensión de la enfermedad, como formar un cordón sanitario que impida la salida y entrada a las personas a la zona de epidemia, contribuyendo a esta cruzada los mismos vecinos de Padilla, desinfectando las casas, y eliminando a toda clase de roedores, así como exterminando por todos los medios posibles a los ectoparásitos como pulgas, chinches, vinchucas, etc.

En opinión del Dr. Veintenillas, aquí también, al igual que en Vallegrande, al parecer no intervinieron las ratas en la propagación de la enfermedad, porque no hubieron informes ni se encontraron una mortalidad de ratas, como señalan la ciencia y los libros clásicos, sino que el contagio fue de hombre a hombre por las costumbres y forma de vida, velorios, picharas, ceremonias de atención al moribundo y cortejos fúnebres y decía: “Los familiares y vecinos amanecen en los velorios, alrededor del muerto, beben, comen, juegan, lloran, transportan el cadáver en hombros sobre dos palos y los herederos se repartan los cobertores y prendas del difunto”. Aunque deja a las investigaciones posteriores la definición del rol de las pulgas, chinches y vinchucas, abundantes en las precarias construcciones de las comunidades o la intervención de algún otro roedor.

Felizmente se lograron imponer a las abusiones (supersticiones) y creencias religiosas de las poblaciones campesinas (paganismo) y se destacaron “comisiones de vacunación” contra la peste, en una gran extensión territorial (Villa Serrano, Tomina, Alcalá, Sopachuy, el Villar) y a las viviendas ubicadas en el trayecto de Sucre a Lagunillas. Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sucre tuvieron una destacada participación en esta campaña. Y a pesar de la resistencia a la vacunación por alguna gente, de los estados alérgicos y de la presencia de los “Jampiris” que empezaron a abrir los bubones, aduciendo que el mal así tendría un curso benigno, las formas septicémicas y pulmonares, se hicieron menos frecuentes disminuyendo la enfermedad. Se sabía que la vacuna  producía una protección o inmunidad por cuatro a cinco meses, por lo que se requería una revacunación (7,8).

En cuanto al tratamiento de los enfermos en aquel tiempo se reducía a la medicación sintomática, con estimulantes generales como cafeína, tonicardiacos, quinina, baños fríos o mejor compresas frías. Los bubones fluctuantes eran incididos y curados una vez por día. Como hemos dicho se disponía de la vacuna para la prevención de la enfermedad. Si bien se conocía el tratamiento específico con suero antipestoso no se realizó, por las condiciones del lugar, por el género de vida de los campesinos y porque todavía se dudaba de la eficacia del medicamento.
La epidemia en la provincia de Tomina tuvo una duración de siete a ocho meses.
 Posteriormente en el tratamiento que se efectuaba con buenos resultados, era con 100 cc. de suero antipestoso por vía subcutánea y sulfatiazol en tabletas por vía oral, que no siempre eran bien tolerado por los vómitos en los enfermos o el mal estado general. El Dr. J. Arduz Tardío en 1947 introdujo el tratamiento con sulfanilamida inyectable (drometil o septosil) en los brotes que ocurrieron en Lagunillas (Santa Cruz) y en la provincia Boeto (Chuquisaca) (1,5). 

PESTE EN TOMINA – CHUQUISACA (AÑ0 1935).- En enero de este año hace su reaparición la Peste Bubónica en la provincia de Tomina en Chuquisaca, en algunas zonas como “El Rosal” y las comunidades vecinas, distantes a 23, 35 y 38 Km de la población de Padilla. La reinfección se inició a fines de octubre, con varios casos mortales en los meses de noviembre, diciembre y enero. Esta vez la enfermedad tuvo un curso benigno, pero se tuvieron que tomar las medidas sanitarias más estrictas por el riesgo de contaminar a los contingentes militares que transitaban y viajaban por esas zonas, porque la Guerra en el Chaco aún no había terminado, recomendándose no tomar contactos con los nativos de la zona o pernoctar .en esos lugares y suspender todo reclutamiento de las aldeas afectadas, especialmente de aquellas situadas en el camino a Lagunillas, por donde pasando por Padilla y Sauces, hoy Monteagudo, llegaban a Lagunillas para entrar al frente de guerra. Las instrucciones sanitarias eran impartidas esta vez por el médico bacteriólogo Tte Cnl. Dr. Felix Veintemillas.

 PROBABLE ORIGEN DE LA PESTE CHUQUISAQUEÑA.-
En su informe sobre la Peste bubónica en Chuquisaca los Drs. Fernando Ortiz Pacheco y Eduardo Ginorás terminan preguntándose: ¿De donde vino la Peste? ¿Dónde adquirió su enfermedad el primer caso? Se sabe que en Brasil, Argentina y Paraguay existen focos pequeños, aislados que hacen su aparición de tiempo en tiempo o quizás algunos son permanentes. Es probable del Norte Argentino, que algún viajero afectado por la Peste crónica haya llegado hasta Mosquera (Vallegrande) contagiando a la primera víctima Pedro Numbela. En aquel tiempo la Standard Oil Company, empresa petrolera, en el traslado de maquinarias y mercaderías utilizando la vía Yacuiba – Cordillera – Vallegrande trajo algún roedor junto con los víveres. Documentos, planos e informes obtenidos por Veintenillas, se dio cuenta que en la provincia Aniceto Arce del departamento de Tarija, fronteriza con el Norte Argentino, en diciembre del año de 1921 en Cebolla – Huaico, se produjo una epidemia de peste bubónica, que se extendió a varias comunidades vecinas, imponiéndose medidas sanitarias se pudo controlar hasta mayo de 1922. Se evidencio que el origen de esta epidemia fue una mujer procedente de la Estación Central Norte “Güemes” del Norte Argentino, que huyendo de la epidemia volvió infectada a su País,  falleciendo en el domicilio de la primera víctima, la menor Eusebia Baldiviezo. En esta epidemia de Arce se reportaron 300 muertes, siendo uno de ellos el médico boliviano Dr. Aparicio Loza que falleció en la Estación de “Güemes”. Y en año de 1928, desde Tarija por la vía señalada se propagó a las montañas cruceñas de Vallegrande, y probablemente de allí, pasada la epidemia, permaneció latente para pasar a la provincia Tomina del Departamento de Chuquisaca en el año de 1933 .
Todavía se relata una epidemia de peste bubónica a principios del año de 1938, que aparece en Entre Ríos, Capital de la Provincia O´Connor del Departamento de Tarija. La morbilidad fue de 82 enfermos de los que fallecieron 14 (5,8).
En 1996 se notificó el último brote en San Pedro de Apolo, del Departamento de La Paz, con cuatro fallecidos de un total de 17 casos registrados.
 

INFORMACION GENERAL.- ¿Qué es la peste bubónica? A pesar de nuestra dedicación actual al campo de la Historia de La Medicina, como médicos debemos mantener conceptos científicos de esta enfermedad, aunque sea en forma resumida.

 Dentro de la Historia ha tenido diversos nombres: Muerte Negra, Peste Mayor, Peste Fulminante, Peste Hemorrágica, Peste Negra, Enfermedad por Yersina Pestis.

 Es una enfermedad de las más devastadoras de la humanidad, infecto-contagiosa, de evolución aguda y crónica. Su nombre procede de la palabra latina “bubón”, para significar hipertrofia ganglionar que de preferencia aparece en la ingle.

 El agente etiológico es el bacilo de Yersan o Yersina Pestis, aislado en Hong-Kong durante una epidemia por el microbiólogo francés Alejandro Yersin (1863-1943) en 1894, descubrimiento que independiente y simultáneamente hacía en el mismo lugar el japonés Shibasaburo Kitasato (1852-1931). No sobrevive en forma independiente en la naturaleza porque requiere la presencia de diversos aminoácidos (metionina, fenilalanina, isoleucina, etc. Para su supervivencia necesita condiciones intracelulares. Tiene una cápsula de proteínas y polisacáridos que le proporcionan propiedades antifagocitarias. Produce una exotoxina (antagonista adrenérgica), una endotoxina (como otras bacterias Gram negativas) y presencia de coagulasa y fibrinolisina. Pertenece a la familia de las Enterobacteriaceae. Mide 1,5 por 0,5 a 0,7 micrones, gram negativo de tinción bipolar.

Las infecciones por Y. Pestis se produce en dos formas epidemiológicas: peste urbana y peste selvática. La peste urbana se mantiene en poblaciones de ratas y se disemina entre estos animales o desde ellos a los humanos mediante pulgas infectadas. Las pulgas se infectan al succionar sangre de la rata bacteriemica. Las bacterias se multiplican en el intestino de la pulga, que son trasmitidas a otro roedor o, finalmente a los humanos. La peste urbana ha desaparecido en muchos países con la eliminación de las ratas.

SINDROMES CLINICOS.- Es de comienzo brusco, con fiebre elevada y escalofríos, sed intensa, nauseas y agotamiento físico, puede adoptar algunas formas clínicas.

Peste bubónica, en la que aparecen bultos o bubones, o hipertrofias ganglionares dolorosas en las ingles, cuello, axilas, etc. Con tendencia a reblandecerse. Es la forma más frecuente.

Peste pulmonar o neumónica, en que además de la fiebre y los demás síntomas generales aparece una expectoración sanguinolenta.

Peste septicémica, generalizada a partir de los bubones ganglionares o de compromiso pulmonar. La aparición de hemorragias cutáneas de color negro azulado es lo que ha dado origen al nombre de peste negra o muerte negra.

 La epidemia es precedida por una epizootia de ratas y la enfermedad se propaga al ser humano por intermedio de los ectoparásitos de estos animales, la pulga llamada Xenopsylla cheopis y la Ceratophyllus fasciatus, que no son parásitos del hombre. Las variedades de ratas afectadas son: la rata gris o de alcantarilla (Rattus norvegicus), la rata negra o rata casera (Rattus rattus). Las pulgas se infectan al succionar la sangre de una rata bacteriemica. Las bacterias se multiplican en el proventrículo del intestino, que obstruyen el conducto alimenticio y la pulga al picar al huésped sano, efectúa esfuerzos para vencer el obstáculo y regurgita los bacilos que trasmiten la enfermedad, ya sea a otra rata y también al hombre. En el humano, los parásitos propios del mismo como la pulga (Pulex irritans) o el piojo (Pedículus capitis, P. vestimenta) se infectan también y contribuyen a la propagación de la enfermedad. Otros roedores pueden ser reservorios de la peste como las ratas silvestres, marmotas, ardillas, perros de la pradera, conejos, etc.

La enfermedad es de denuncia internacional obligatoria.

Profilaxis.- Se ha realizado mediante la vacunación con suspensiones de bacilos muertos o atenuados con buenos resultados. Siendo necesaria la desratización y la desinfección de las viviendas.

La O.M.S. informa de la existencia de 1000 a 3000 casos de peste al año en el mundo. Existen focos permanentes en zonas montañosas y desérticas del Brasil y EE.UU. La peste sigue activa también en algunas zonas del Africa, Asia y Sudamérica. En las zonas endémicas afecta a la población campesina con precarias condiciones de vivienda e higiene. Puede afectar a hombres y mujeres de todas las edades.

La “Muerte Negra” se ha reflejado en las manifestaciones artísticas y literarias de los tiempos. Hay épocas en que se ha representado la muerte en pinturas. “La danza macabra de los esqueletos”, los cuerpos llagados, cadáveres en descomposición junto con moribundos. En la poesía, la escultura y también en la literatura dejó la enfermedad su huella indeleble y trágica.

 

Pintura de Peste bubónica: Cadáveres con moribundos (2)

 Como datos curiosos se debe mencionar que ha sido usada como arma biológica, durante la Segunda Guerra Mundial, Japón dejó caer en China desde aviones pulgas infectadas de peste. Y en este mundo actual, en que se habla tanto de actos de bioterrorismo, al producirse la amenaza de guerra entre Estados Unidos contra Irak en el año 2003, las autoridades nacionales e internacionales, como la OPS y la OMS empezaron a dar instrucciones y recomendaciones de seguridad contra el terrorismo bacteriológico, porque podrían producirse epidemias de ántrax, sarampión, viruela, cólera, etc., y la peste no esta lejos de ser un agente capaz de producir una pandemia.

 En la actualidad el tratamiento con antibióticos durante 7 días protege a los pacientes que han estado en contacto directo o cercano con pacientes infectados, así como el uso de mascarillas o barbijos bien ajustados protegen de la enfermedad. Aún más, el tratamiento temprano de la enfermedad reduce las probabilidades de muerte, para lo cual se deberá administrar antibióticos dentro de las 24 horas a partir de la aparición de los primeros síntomas. La estreptomicina, gentamicina, tetraciclina y cloranfenicol han sido usados y la introducción de generaciones nuevas de antibióticos de amplio espectro conducen a un tratamiento eficaz contra la enfermedad (2, 3, 4).

Bibliografia 

1.- Arduz Tardío, J. “Tratamiento de la Peste Bubónica”. Revista del Instituto Médico “Sucre”. No 82. Pag. 58”. Año XLIV. Enero – Marzo de1947.
2.- es.wikipedia.org/wiki.

3.- Garavelli, Hugo José.- Compendio de Microbiologia. 3ª. Edición. López Libreros Editores S.R.L. Buenos Aires. 1981.

4.- “Memoria que presenta el Ministro de Gobierno y Fomento Dr. Claudio Pinilla”. Anexos de Gobierno. Pags. 20 y 28. La Paz 1904.
5.- Ortega Ch., Víctor.- “La Peste Bubónica en el Departamento de Tarija (Provincia O´Connor) y Profilaxis Antipestosa (Desratización). Tesis Médica. Sucre, septiembre, 1938.
6.- Ortiz P., Fernando y Gironás Eduardo.- “La Peste Bubónica en Tomina”. Revista de la Universidad de Chuquisaca. Año XII. No 12. Pag. 55. Sucre, agosto de 1935.
7.- Veintenillas, Felix.- “La Peste Bubónica en Bolivia”. Instituto Nacional de Bacteriología. La Paz. Diciembre de 1933.
8.- Ponce Lozada, Luís.- “La Peste Bubónica en Chuquisaca”. Tesis Médica. Sucre, febrero, 1934.