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EN BUSCA DE LA DECANA DE LAS MOMIAS
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Arqueólogos
de la Gran Bretaña han llegado a la conclusión de que los antiguos británicos
sabían momificar casi en el mismo tiempo que los egipcios. La empresa Reuters de
noticias ha hecho conocer (17/III/03) que el Dr. Mike Parker-Pearson descubrió
cuatro cuerpos de la edad de bronce en la isla de South Uist (Escocia). Informó
que tenían unos 3000 años de antigüedad.
Los antropólogos en todo el planeta no
se dan tregua en su búsqueda de novedades en el mundo antiguo. No es decir una
paradoja léxica sino una realidad con lo que ocurrió en el Reino Unido. Existía
allí bajo tierra un depósito de utensilios de trabajo y de adornos trabajados en
huesos de ballena y metálicos. De esta cubierta inesperada se exhumaron los
mencionados cadáveres, que estaban envueltos con sustancias destinadas a
momificar, provenientes de los ácidos de los pantanos; el carbono muestra que el
óbito se produjo unos seiscientos años antes de ser enterrados, lo cual explica
que sin el procedimiento de momificación los restos hubieran desaparecido por
completo. No obstante, los huesos hallados están muy erosionados y hasta en vías
de desaparición por acción de los complejos químicos de los pantanos. Junto con
la noticia se comentó (CNN e. e.) que los egipcios utilizaban arena
caliente y combinación de sales para conservar a sus fallecidos importantes,
mientras que los peruanos se valían de los vientos secos de las cumbres andinas.
La misma agencia noticiosa dio a conocer (31/III/03) que se encontraron los
indicios de la más antigua momificación humana. Correspondió a arqueólogos
egipcios llegar hasta un subterráneo sarcófago lítico de más de 5000 años de
antigüedad, cuyo contenido eran huesos cubiertos de resina y con pocos restos de
piel. Se sabía hasta ese descubrimiento que los más antiguos restos fueron los
de 3100 y 2890 a. C. en la primera dinastía egipcia, y desde 2613 a 2404 a. C.
tenían métodos notables de embalsamamiento – así anota CNN e. e. -,
mientras que en 1567-1200 éstos eran muy efectivos y permitieron hacer grandes
estudios sobre el Egipto antiguo.
Con todos estos sucesos la arqueología colabora a la historia de la medicina para rastrear las afecciones orgánicas de los participantes de civilizaciones antiquísimas.