![]() |
|
ALUCINACIONES Y SUGESTIONES
***Son de la misma naturaleza las alucinaciones que se perciben, en pleno estado de alerta de una persona, en forma de cosas irreales, imágenes de color o configuración desusados y extravagantes. Los fosfenos y los acúfenos que el enfermo de hipertensión arterial siente como evidencia del daño progresivo de su sistema nervioso central, serían parangonables en su presentación, mas no en su etiología, porque aquellos se presentan en sanos.
Si la fantasía de un escritor, de un músico o de un pintor siente en su mente de inspirado una imagen poética, una melodía o un destello de color, se diría que también ella está actuando sobre centros especiales para determinar una percepción a distancia, porque la alianza con algunos estímulos externos sirve para tener percepciones criptoideas utilizadas como simbología premonitoria.
Las características personales de una persona le obligan a ejecutar ciertas acciones, es la idiosincrasia que se observa a diario en distintas actividades humanas. Por ejemplo, por la persuasión, o por voluntad consciente de una persona, se consigue que una o varias personas actúen conducidos por un guía. Pero si en estas intervienen fenómenos psicológicos que son influenciados por una acción mental, se habla de la existencia de la sugestión para el propio yo (autosugestión) o por otra persona.
La sugestión mental, como acción volitiva sobre otra voluntad, o transmisión de ideas por medio de ella o por elaboración coadyuvante del hipnotismo, es un proceso que no se puede evaluar por medios físicos porque la persona sugestionada percibe con exclusividad lo que la persona activa quiere imponer, a veces inconscientemente.
Para los más convencidos, es una prevalencia de un sentido arcaico -desconocido quizá en la actualidad- que percibe las indicaciones desde la distancia. Pertenecía a los medios defensivos que permitían captar la amenaza o el temor a ser victimado. Un absorbedor de estímulos que servía para proteger a la persona o al conglomerado de los ataques que se aproximaban. En esta forma, la sugestión no nace tanto en un ser y su mente que actúa como estimulantes propios, sí más bien, la parte dinámica, la que trabaja es la parte perceptiva, la que recibe y ordena las emanaciones de alguna sensación o, si se quiere, de una comunicación proyectada por otra mente hábil.
Para ésto también hay incrédulos, pues la serie mecánica de aproximación de los dos seres enfrentados no se cumpliría por intervención de ondas, con las propiedades físicas que se les atribuye, sino que existiría una capacidad intelectual íntima, no manifestada sino intermitentemente.