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INTRODUCCION
La
drogadicción es una enfermedad que tienen su origen en el cerebro de un gran
número de seres humanos. La enfermedad se caracteriza por su cronicidad o larga
duración, su progresión y las recaídas.
Se debe entender que el adicto seguirá siendo un adicto mientras viva, es decir,
que el individuo se rehabilita para poder vivir sin consumir la droga y, de allí
en adelante, éste será un adicto en remisión, no estará usando la droga, pero
para mantenerse en ese estado de abstinencia o remisión no podrá bajar la
guardia.
LAS DROGAS
Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o
depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en
la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona.
El término drogas visto desde un punto de vista estrictamente científico es
principio activo, materia prima. En ese sentido droga puede compararse
formalmente dentro de la farmacología y dentro de la medicina con un fármaco, es
decir que droga y fármaco pueden utilizarse como sinónimos. Los fármacos son un
producto químico empleado en el tratamiento o prevención de enfermedades. La
farmacología es la ciencia que estudia la acción y distribución de los fármacos
en el cuerpo humano. Los fármacos pueden elaborarse a partir de plantas,
minerales, animales, o mediante síntesis.
Existe una segunda concepción que es de carácter social, según ésta las drogas
son sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusan y que
en alguna forma traen un perjuicio individual y social.
Como se ve, un elemento importante es la intencionalidad y el propósito de
alterarse mentalmente en algunas de las formas, ya sea deprimiéndose,
alucinándose o estimulándose. Luego nos queda el problema dónde actúan estas
sustancias, ya que todas estas drogas tienen un elemento básico en el organismo
que es el sistema nervioso central el cual es la estructura más delicada y el
más importante que tiene el ser humano, y si estas sustancias actúan sobre esas
estructuras dañándolas, perjudicándolas, indudablemente que van constituir un
elemento grave y peligroso para la colectividad; para la salud individual y
lógicamente para la salud pública.
CLASIFICACION DE LAS DROGAS
Según su grado de dependencia
Drogas Duras
Las drogas "duras", son aquellas que provocan una dependencia
física y psicosocial, es decir, que alteran el comportamiento psíquico y social
del adicto, como el opio y sus derivados, el alcohol, las anfetaminas y los
barbitúricos.
Drogas Blandas
Son las que crean únicamente una dependencia psicosocial, entre las que se
encuentran los derivados del cáñamo, como el hachís o la marihuana, la cocaína,
el ácido lisérgico, más conocido como LSD, así como también el tabaco.
Esta división en "blandas" y "duras" es cuestionada por muchos estudiosos del
tema ya que consideran que se podría sugerir con ella que las "duras" son malas
y, por consiguiente, las "blandas" son buenas o menos malas y no es así, ya que
a partir de determinadas dosis y según la forma de ser administradas, las drogas
"blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las "duras".
Hay que tener presente que a partir de determinadas dosis las drogas denominadas
"blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las consideradas "duras".
La dependencia es el estado del individuo mediante el cual crea y mantiene
constantemente un deseo de ingerir alguna substancia. Si éste deseo se mantiene
por mecanismos metabólicos y su falta crea un síndrome de abstinencia, se
denomina dependencia física. Si la dependencia se mantiene por mecanismos
psicosociales, suele definirse como dependencia psíquica o psicosocial.
Desde un punto de vista farmacológico, las drogas se dividen en narcóticos, como
el opio y sus derivados la morfina, la codeína y heroína; estimulantes, como el
café, las anfetaminas, el crack y la cocaína, y alucinógenos, como el LSD, la
mezcalina, el peyote, los hongos psilocibios y los derivados del cáñamo, como el
hachís.
TIPOS DE DROGAS SEGUN SUS EFECTOS
Narcóticos
La palabra narcótico es un vocablo griego que significa "cosa capaz de adormecer
y sedar". A pesar de que esta palabra se usa con frecuencia para referirse a
todo tipo de drogas psicoactivas, es decir, aquellas que actúan sobre el
psiquismo del individuo, el campo de los narcóticos se pueden dividir en la
actualidad en varios grupos, que son los siguientes:
Opio, opiáceos y sucedáneos sintéticos.
Neurolépticos o tranquilizantes mayores.
Ansiolíticos o tranquilizantes menores.
Somníferos o barbitúricos.
Grandes narcóticos o anestésicos generales.
Se
trata de drogas con composiciones y orígenes distintos, que tienen en común su
efecto en el organismo, aunque éste se manifieste en manera y en grado
diferentes.
Pero el elemento fundamental que las une consiste en que todos los narcóticos
causan adicción física. Es adictivo aquel fármaco que, administrado en dosis
suficientes durante un período de tiempo relativamente largo, induce un cambio
metabólico. Cuando deja de administrarse desencadena una serie de reacciones
conocidas como "síndrome de abstinencia".
Neurolépticos o tranquilizantes mayores
Se trata de sustancias utilizadas para tratar la depresión, las manías y las
psicosis, y muchas de ellas se venden sin prescripción médica en la mayoría de
farmacias. Entre éstas se encuentran las fenotiazinas, el haloperidol y la
reserpina.
Conocidos como neurolépticos (del griego neuro, "nervio", y lepto, atar,
producen un estado de indiferencia emocional, sin alterar la percepción ni las
funciones intelectuales.
Sumamente tóxicos, poseen efectos secundarios tales como parkinsonismo,
destrucción de células de la sangre, arritmia cardíaca, anemia, obstrucción
hepática, vértigos, retención urinaria, estreñimiento, irregularidad menstrual,
atrofia testicular, congestión nasal, bruscos ataques de parálisis muscular,
síndromes malignos como hipertermia y muerte inesperada.
Ansiolíticos o tranquilizantes menores
Habitualmente usados para tratar las neurosis, la etimología de su nombre,
ansiolíticos, significa "liquidador de la ansiedad". En el mercado español se
comercializan con distintos nombres.
Según estadísticas farmacológicas actuales, estas drogas constituyen la mitad de
todos los psicofármacos consumidos en el mundo, a pesar de que producen un
síndrome de abstinencia muy grave.
En dosis mayores funcionan como hipnóticos o inductores del sueño; también
algunos se usan como relajantes musculares.
Producen letargia, estupor y coma, con relativa facilidad. En caso de adicción
pueden inducir a la aparición de alteraciones hemáticas.
Al abandonar su consumo pueden aparecer episodios depresivos, desasosiego o
insomnio, que suelen ser muy duraderos.
Somníferos o barbitúricos
Estas sustancias se popularizaron cuando en Estados Unidos aparecieron las
primeras leyes que prohibían el alcohol, el opio y la morfina.
Su uso puede provocar lesiones en el hígado o en los riñones, producir
erupciones cutáneas, dolores articulares, neuralgias, hipotensión, estreñimiento
y tendencia al colapso circulatorio.
La intoxicación aguda puede llegar a provocar la muerte, que sobreviene por
lesión del cerebro debida a la falta de oxígeno y a otras complicaciones
derivadas de la depresión respiratoria.
La dependencia física se genera entre las cuatro y las seis semanas. Con
frecuencia, el síndrome de abstinencia suscita cuadros de delirium tremens.
Grandes narcóticos
Existen varias sustancias usadas en anestesia general que merecen estar
incluidas en este grupo por su capacidad de producir sopor o estupefacción,
mayor que la de cualquier estupefaciente en sentido estricto. En dosis leves
produce una primera fase de excitación cordial, como el alcohol, y luego
sedación y sopor.
También generan tolerancia y, en consecuencia, adicción, pudiendo ocasionar
intoxicaciones agudas, e incluso la muerte.
El fentanil, dentro del grupo de los grandes narcóticos, posee cuarenta veces
más potencia que la heroína y es el más usado actualmente en las intervenciones
quirúrgicas, debido a su bajo índice de toxicidad para el corazón y para el
sistema nervioso
Opio y sus derivados
Con el nombre popular de adormidera o amapola se conoce el fruto del cual se
obtiene el opio y sus derivados. Es un polvo de color tostado. Se extrae de los
granos que contiene el fruto y entre sus usos medicinales se encuentran la
supresión del dolor, el control de los espasmos y el uso como antitusígeno.
Además, existen referencias con una antigüedad cercana a los ocho siglos del uso
medicinal del opio que hacían persas, egipcios, babilonios, árabes y griegos.
Los asiáticos descubrieron sus posibilidades estimulantes y placenteras y
comenzaron a utilizarlo con ese fin. Entre sus derivados se encuentran la
morfina, la heroína, la metadona y la codeína. Todos ellos pueden brindar
extraordinarios beneficios terapéuticos si son recetados y controlados por un
médico, pero el uso descontrolado produce efectos devastadores.
El cultivo de la flor del opio se origina en el sudeste asiático (Birmania,
Tailandia, Camboya y Laos). En los últimos años se ha extendido a otros países,
como Colombia, para asegurar el suministro constante a los grandes centros de
consumo.
Los opiáceos se presentan como polvo para fumar o solución inyectable. Este
narcótico produce un estado de euforia y ensoñación; una sensación de éxtasis
que se acorta rápidamente a causa de la tolerancia. Al poco tiempo de uso, los
adictos experimentan síntomas de abstinencia entre una y otra toma, que se
caracterizan por presentar un cuadro pseudo-gripal en el curso de las primeras
12 horas: estornudos, sudoración, lagrimeo, bostezos y dolores musculares. Luego
de 36 horas de abstinencia los síntomas se intensifican. Aparecen escalofríos,
sofocos, insomnio, diarrea, incremento del ritmo cardíaco y de la presión
sanguínea. Si no se repite la toma, los síntomas declinan en los diez días
subsiguientes. En cambio si se prolonga su uso, se inicia el camino de la
dependencia sin atenuantes, cuyos efectos físicos son:
Epidermis enrojecida.
Pupilas contraídas.
Náuseas.
Decaimiento de la función respiratoria.
Pérdida de reflejos.
Falta de respuesta a los estímulos.
Hipotensión.
Desaceleración cardíaca.
Convulsiones.
Riesgo de muerte.
Los efectos psicológicos son similares a los de otros estimulantes:
Euforia.
Energía.
Placer.
Vigor sexual.
Pero
en cuanto decae la acción de la droga, aparece la angustia, la depresión, el
abatimiento y la desazón.
El opio produce adicción, tolerancia y dependencia física y psíquica. La
intensidad del síndrome de abstinencia, y su gravedad, depende de varios
factores: tipo de droga, tiempo de uso, personalidad del consumidor, etcétera.
Los primeros síntomas comienzan a parecer ocho horas después de la última dosis
con lagrimeo, sudoración, bostezos y sueño agitado. A continuación los síntomas
se agudizan gradualmente y aparecen: irritabilidad, insomnio, pérdida del
apetito, debilidad y depresión. Le sigue un cuadro gastrointestinal severo con
náuseas y vómitos, dolores, cólicos y diarreas, lo cual provoca una
deshidratación importante. Le siguen flashes de frío y calor, contracturas
musculares y dolores óseos en la espalda, los brazos y las piernas.
Este período intenso dura alrededor de diez días aunque existe un efecto
residual más largo que provoca alteraciones en la conducta que inducen a una
recaída.
Alucinógenas
Las drogas conocidas como alucinógenos son fármacos que provocan alteraciones
psíquicas que afectan a la percepción. La palabra "alucinógeno" hace referencia
a una distorsión en la percepción de visiones, audiciones y una generación de
sensaciones irreales. La alucinación es un síntoma grave de la psicosis de la
mente y su aparición distorsiona el conocimiento y la voluntad.
Los Alucinógenos se consideran productos psicodélicos que inhiben los mecanismos
de defensa del yo, y facilitan la distribución de la sensibilidad así como la
aparición de imágenes desconcertantes.
LSD (ácido lisérgico)
El LSD es una sustancia semisintética, derivado del ergot, extracto éste del
cornezuelo del centeno, usado en medicina al final de la Edad Media. También fue
muy utilizado en obstetricia para evitar hemorragias puerperales y promover la
contracción del útero. En un principio fue utilizado con fines terapéuticos en
alcohólicos, cancerosos y otros enfermos terminales para ayudarles a superar el
trance. Posteriormente fue abandonada la práctica al comprobarse los resultados
adversos, tales como suicidios a causa de las engañosas imágenes y terroríficas
visualizaciones. También se comprobó que podía desencadenar esquizofrenia y
deterioros mentales variados.
Descubierto en 1938, se considera al ácido lisérgico como el alucinógeno más
poderoso, aunque no el más nocivo. Como fenómenos físicos hay que citar la
midriasis, temblores, e hiperreflexia, también pueden aparecer náuseas, palidez,
sudoración, taquicardia y lipotimia. Los fenómenos psíquicos se caracterizan en
lo referente al estado de ánimo por fluctuaciones del humor, variando entre
distintas displacenteras, euforia expansiva tales como verborrea y risa
irrefrenable. La exaltación mística es tal que algunos autores denominan esta
drogas como místicomiméticos.
A la experiencia con esta droga le llaman "un viaje", el cual puede tener una
duración hasta de 12 horas. Pero muchas veces éste resulta ser una pesadilla.
Algunos usuarios experimentan pensamientos y visiones aterradoras que crean en
ellos tal pánico que muchos han saltado al vacío provocando su propia muerte
para huir de estas sensaciones que identifican como un peligro real.
Éxtasis o Mdma
La metilendioximetanfetamina (MDMA), normalmente conocida como "éxtasis", "ectasi"
o "X-TC", es una droga sintética sicoactiva con propiedades alucinógenas de gran
potencial emotivo y perturbador psicológico, con propiedades similares a las
anfetaminas. Su estructura química (3-4 metilendioximetanfetamina) se asemeja a
la estructura de la metilendioxianfetamina (MDA) y de la metanfetamina, otros
tipos de drogas sintéticas causantes de daños cerebrales. Durante los años
sesenta se utilizó con fines terapéuticos dado que según determinados sectores
de la psiquiatría ayudaba a la comunicación y al tratamiento de neurosis
fóbicas. Surgió entonces la polémica médico - legal, atribuyendo a su consumo
repercusiones en la delincuencia, por lo que finalmente fue ilegalizado. El
éxtasis produce efectos síquicos de gran potencial perturbador. Inicialmente el
sujeto experimenta sensaciones de confianza y excitación, a las que sigue un
estado de hiperactividad e incremento en los pensamientos morbosos. Los efectos
del estimulante se diluyen provocando trastornos sicólogos, como confusión,
problemas con el sueño (pesadillas, insomnio), deseo incontenible de consumir
nuevamente drogas, depresión, ansiedad grave y paranoia. Estos efectos han sido
reportados incluso luego de varias semanas del consumo. También se han informado
casos graves de psicosis. Entre los síntomas físicos pueden citarse: anorexia,
tensión y trastornos musculares similares a los presentes en la enfermedad de
Parkinson, bruxismo, náuseas, visión borrosa, desmayos, escalofríos y sudoración
excesiva (este último signo es característico durante la intoxicación).
El aumento de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, crea riesgos de
trastornos circulatorios o cardíacos. Informes forenses indican que en personas
con deficiencias cardiorespiratorias puede producir muerte súbita. Esta droga
drena el cerebro de una importante substancia química conocida como serotonin,
lo cual ocasiona cambios en el estado de ánimo, en las funciones sexuales y la
sensibilidad al dolor.
Metanfetamina
La persona que usa "Ice" piensa que la droga le proporciona energía instantánea.
La realidad es que la droga acelera el sistema nervioso, haciendo que el cuerpo
utilice la energía acumulada. Al no descansar lo suficiente y dejar de
alimentarse-por la pérdida del apetito-el "Ice" causa daño permanente a la
salud.
Los efectos que causa al cuerpo varían de acuerdo a la cantidad de droga
utilizada. Entre los síntomas observados se encuentran los siguientes: lesión
nasal cuando la droga es inhalada; sequedad y picor en la piel; acné; irritación
o inflamación; aceleración de la respiración y la presión arterial; lesiones del
hígado, pulmones y riñones; extenuación cuando se acaban los efectos de la droga
(necesidad de dormir por varios días); movimientos bruscos e incontrolados de la
cara, cuello, brazos y manos; pérdida del apetito; depresión aguda cuando
desaparecen los efectos de la droga.
Mda
La MDA, el fármaco de origen de la MDMA, es una droga similar a la anfetamina
que también ha sido objeto de abuso, presentando efectos psico-físicos similares
a los de la MDMA. Las investigaciones han mostrado que la MDA destruye las
neuronas productoras de serotonina, que regulan directamente la agresión, el
estado de ánimo, la actividad sexual, el sueño y la sensibilidad al dolor. Es
probable que esta acción sobre el sistema productor de serotonina sea el origen
de las propiedades síquicas. La MDMA también guarda relación en su estructura y
sus efectos con la metanfetamina, la cual ha demostrado ser causante de la
degeneración de las neuronas que contienen la sustancia neurotransmisora
dopamina. Recientes descubrimientos hechos mediante varios sistemas de
diagnóstico por imágenes indican una relación directa de
medios-causa-consecuencia entre MDA y MDMA-dopamina-esquizofrenia.
En experimentos de laboratorio, una sola exposición a la MDA en dosis elevadas o
el uso prolongado en dosis bajas destruye hasta un 50% de las células
cerebrales. Aunque este daño tal vez no sea aparente de inmediato, con el
envejecimiento o la exposición a otros agentes tóxicos pueden aparecer síntomas
de la enfermedad de Parkinson con el tiempo. Estos comienzan con falta de
coordinación y temblores, y a la larga pueden causar una forma de parálisis.
Cannabis sativa - Hachis - Marihuana
El cannabis sativa es un arbusto silvestre que crece en zonas templadas y
tropicales, pudiendo llegar una altura de seis metros, extrayéndose de su resina
el hachís. Su componente psicoactivo más relevante es el delta–9-tetrahidrocannabinol
(delta-9-THC), conteniendo la planta más de sesenta componentes relacionados. Se
consume preferentemente fumada, aunque pueden realizarse infusiones, con efectos
distintos. Un cigarrillo de marihuana puede llegar a contener 150 mg. de THC, y
llegar hasta el doble si contiene aceite de hachís, lo cual según algunos
autores puede llevar al síndrome de abstinencia si se consume entre 10 y 20
días. La tolerancia está acreditada, siendo cruzada cuando se consume
conjuntamente con opiáceos y alcohol. Respecto a la dependencia, se considera
primordialmente psíquica. Los síntomas característicos de la intoxicación son:
ansiedad, irritabilidad, temblores, insomnios, muy similares a los de las
benzodiacepinas.
Puede presentarse en distintas modalidades de consumo, sea en hojas que se fuman
directamente, en resina del arbusto o en aceite desprendido de éste último. El
color de la hoja va del verde amarillento al marrón oscuro según el lugar de
procedencia. De la modalidad en que se presente la droga dependerá su
denominación: "marihuana" es el nombre de las hojas del cáñamo desmenuzadas, que
después de secarse y ser tratadas pueden fumarse (también es conocida como
"hierba", "marijuana", mariguana", "mota", "mafú", "pasto", "maría", "monte", "moy",
"café", "chocolate", etc.; en inglés se la conoce como: "pot", "herb", "grass",
"weed", "Mary Jane", "reefer", "skunk", "boom", "gangster", "kif", "ganja",
etc.); su efecto es aproximadamente cinco veces menor que el del hachís. El
nombre hachís (también conocido como "hashis") deriva de los terribles asesinos
(hashiscins) árabes, que combatieran en las cruzadas entre los años 1090 y 1256.
El hachís se obtiene de la inflorescencia del cáñamo hembra, sustancia resinosa
que se presenta en forma de láminas compactas con un característico olor. La
marihuana es la forma más frecuente, conteniendo de 0,3 a 3 % de delta THC; la
concentración de THC llega al 10 % en el hachís, siendo su efecto diverso según
factores como la velocidad con la que se fuma, la duración de la inhalación,
cantidad inhalada, tiempo que el consumidor retiene la respiración después de
inhalar y el estado anímico del sujeto. El consumo oral, tanto de marihuana como
de hachís, implica efectos psicológicos similares a los expresados en la forma
fumada pero de mayor intensidad y duración y con efectos nocivos potenciados.
La constancia escrita más antigua sobre su consumo data de la época del
Emperador chino SHEN NUNG en el 1237 a.C. También fue conocido por los asirios y
griegos del siglo V a.C. En la India hay constancia de su utilización desde hace
más de 2.000 años, con finalidad de tipo místico en muchas ocasiones. Hay
descripciones en el Antiguo Testamento sobre la sustancia, aunque de forma vaga
y no comprobada. Hay casi absoluta certeza de su consumo por los griegos según
unánimes referencias doctrinales, así como por los romanos, siendo los árabes
los que la comercializaron en su área de influencia. Posiblemente las tropas de
Napoleón la extendieron por Europa, en el siglo XIX. Los árabes utilizaron la
droga como calmante de enfermedades mentales. Terapéuticamente se aconsejó para
tratamientos de insomnio y como sedante para el dolor. También se prescribió
para terapias de patologías nerviosas, así como para el tratamiento de la tos,
temblores en parálisis compulsivas, espasmos de vejiga e impotencia sexual que
no provenga de enfermedad orgánica. Así mismo se recomendó como afrodisiaco,
antineurálgico, tranquilizante para maníaco-depresivo, antihistérico, tónico
cerebral, remedio para el vómito nervioso, epilepsia y enfermedades nerviosas.
Estas recomendaciones fueron posteriormente desaconsejadas unánimemente por la
medicina, estando en la actualidad en estudio sólo la legalización de un fármaco
derivado de esta sustancia para mitigar los dolores en enfermos cancerosos. Este
empleo terapéutico ha creado profundas polémicas. En la actualidad, existe
acuerdo científico en que la marihuana no puede considerarse medicamento en
ninguna de las formas en que es consumida por los adictos. Al tratar su posible
uso como medicamento, se distingue entre la marihuana y el THC puro y otros
químicos específicos derivados del cánnabis. La marihuana pura contiene cientos
de químicos, algunos de ellos sumamente dañinos a la salud. El THC en forma de
píldora para consumo oral (no se fuma) podría utilizarse en el tratamiento de
los efectos colaterales (nauseas y el vómito) en algunos tratamientos contra el
cáncer. Otro químico relacionado con el THC (nabilone) ha sido autorizado por la
"Food and Drug Administration" de Estados Unidos para el tratamiento de los
enfermos de cáncer que sufren náuseas. En su forma oral, el THC también se usa
en enfermos de SIDA, porque les ayuda a comer mejor y mantener su peso. Los
científicos estudian la posibilidad de que el THC y otros químicos relacionados
con la marihuana tengan ciertos valores medicinales. Algunos piensan que estos
químicos se podrían usar en el tratamiento del dolor severo, pero es necesario
tener más evidencia antes de usarlos para el tratamiento de problemas médicos.
Durante los años sesenta comienza el consumo casi masivo de esta sustancia así
como de otras alucinógenas como el LSD, peyote, etc. En el mundo de la música y
luego entre la burguesía intelectual norteamericana cundió la moda de fumar
marihuana y hachís, extendiéndose a Europa Occidental. El cánnabis fue un signo
más del movimiento contracultural pretendiendo una nueva ideología, dentro de la
burguesía, basada en el pacifismo, el orientalismo, el amor libre y la vida en
la naturaleza. Al principio el consumo afectó a estudiantes y clases altas y
medias, para después extenderse por todos los estratos sociales, consumiéndose
junto con alcohol y comenzando a crear problemas sanitarios. A pesar de ser una
sustancia ilegal, su consumo continúa en aumento. Está probada la relación entre
el consumo de esta droga y otras como alcohol, LSD, cocaína, anfetaminas y
opiáceos, habiéndose probado su función en la escalada a drogas más peligrosas.
Las
modalidades de marihuana disponibles a los jóvenes son más potentes que las que
existían en la década del '60. Ello se debe a que los laboratorios clandestinos
de los traficantes han conseguido realizar cambios a nivel genético en el
cánnabis mediante sofisticados métodos de biotecnología, resultando en una mayor
concentración de THC. La potencia de la droga se mide de acuerdo a la cantidad
promedio de THC que se encuentra en las muestras de marihuana que confiscan las
agencias policíacas.
La marihuana común contiene un promedio de 3 % de THC, pudiendo alcanzar el 5,5
%. La resina tiene desde 7.5 %, llegando hasta 24 %. El hachís (resina gomosa de
las flores de las plantas hembras) tiene un promedio de 3.6 %, pero puede llegar
a tener hasta 28 %. El aceite de hachís, un líquido resinoso y espeso que se
destila del hachís, tiene un promedio de 16 % de THC, pero puede llegar a tener
hasta 43 %.
El THC afecta a las células del cerebro encargadas de la memoria. Eso hace que
la persona tenga dificultad en recordar eventos recientes (como lo que sucedió
hace algunos minutos), y hace difícil que pueda aprender mientras se encuentra
bajo la influencia de la droga. Para que una persona pueda aprender y desempeñar
tareas que requieren de más de dos pasos, es necesario que tenga una capacidad
normal de memoria a corto plazo. Estudios recientes demuestran que la marihuana
crea disfunciones mentales y disminución de la capacidad intelectual en las
personas que la fuman mucho y por muchos años. En un grupo de fumadores crónicos
en Costa Rica, se encontró que los sujetos tenían mucha dificultad en recordar
una corta lista de palabras (que es una prueba básica de memoria). Las personas
en el estudio también tuvieron gran dificultad en prestar atención a las pruebas
que se les presentaron.
Es posible que la marihuana destruya las células de ciertas regiones
especializadas del cerebro. Los científicos han observado que cuando se dieron
altas dosis de THC a las ratas de laboratorio, presentaron pérdida de células
cerebrales similares a las que se encuentran entre los animales ancianos. Los
cerebros de ratas de entre 11 y 12 meses de edad (aproximadamente la mitad de
sus vidas) tenían las características los de animales ya viejos.
Existen serias preocupaciones por sus efectos a largo plazo sobre la salud. Por
ejemplo, un grupo de científicos de California examinó el estado de salud de 450
fumadores cotidianos (diarios) de marihuana (que no fumaban tabaco). En
comparación con otras personas no fumadoras, estas personas tenían más ausencias
de trabajo por enfermedad y más visitas médicas por problemas respiratorios y
otras enfermedades. Los resultados indican que el uso regular de la marihuana o
del THC son factores que provocan cáncer y problemas en los sistemas
respiratorio, inmunológico y reproductivo.
ESTIMULANTES
Tradicionalmente usados para combatir la fatiga, el hambre y el desánimo, los estimulantes provocan una mayor resistencia física transitoria gracias a la activación directa del sistema nervioso central.
Estimulantes vegetales
El café, el té, el mate, la cola, el cacao, el betel y la coca son plantas que
crecen en muchas partes del mundo. A pesar de que algunas de estas plantas
suelen consumirse repetidas veces al día durante buena parte de la vida, son
sustancias tóxicas que poseen efectos secundarios.
Los efectos de la intoxicación crónica se pueden observar en los catadores de
té. Tanto los catadores británicos como los hindúes padecen cirrosis, agitación,
angustia, temblores, insomnio, náuseas y vómito.
El cacao era consumido por los aztecas debido a su contenido de cafeína y de
teobromina. Sin embargo, los chocolates actuales no suelen contener estos
alcaloides.
El consumo abusivo de café puede causar hipertensión y gastritis, sin contar con
que también contiene alquitranes cancerígenos.
Aunque los estimulantes vegetales son considerados inocuos, conviene moderar su
consumo ya que se trata de sustancias tóxicas susceptibles de producir efectos
secundarios nocivos.
Coca
La coca, hoja del arbusto indígena americano «Erythroxylon coca», pertenece al
grupo de los estimulantes. Su consumo es ancestral en ciertas partes de
Latinoamérica, donde es una práctica habitual mascar las hojas, siendo una gran
mayoría de los consumidores de las zonas donde se cultiva. Su efecto sobre el
sistema nervioso central es menor que los de la cocaína, dado que para extraer
un gramo de esta sustancia se necesitan 160 hojas de coca. La coca es consumida
mascándola con algún polvo alcalino como cenizas de vegetales o cal. También es
fumada tanto sola como mezclada con tabaco y marihuana. La masticación de coca
fue objeto de estudio por determinados facultativos, como CHOPRA (1958),
comprobando síntomas de abstinencia, depresión, fatiga, toxicidad y
alucinaciones, seguidos por NEGRETE (1967), BRUCK (1968) quienes recogían
lesiones cerebrales también en masticadores que la consumían frecuentemente.
Estimulantes químicos
La cocaína
En los casos de intoxicación aguda, sus efectos, que consisten en la
hiperestimulación, el aumento de la presión sanguínea y la aceleración del ritmo
cardíaco, seguidos de una subestimulación, con parálisis muscular y dificultades
respiratorias, puede terminar en un colapso cardiocirculatorio.
La pasta base de la coca mezclada con bicarbonato sódico es conocida con el
nombre de crack, que es mucho más tóxico que el clorhidrato de cocaína. Aunque
no se dispone todavía de estudios sobre su uso, efectos secundarios y
contraindicaciones, se sabe que existen numerosas víctimas mortales por
sobredosis de esta sustancia.
La cocaína es un alcaloide contenido en las hojas del arbusto «Erythroxylon
coca» siendo químicamente un derivado de la latropina. Es un estimulante
cerebral extremadamente potente, de efectos similares a las anfetaminas. Además,
es un enérgico vasoconstrictor y anestésico local, siendo absorbido por las
mucosas nasales cuando se la aspira, se metaboliza en el hígado y se elimina por
la orina. Fue usada inicialmente para el tratamiento de trastornos respiratorios
y depresivos. Por su efecto analgésico, se usó en intervenciones quirúrgicas.
Posteriormente se empleó con fines militares por su efecto vigorizante y el
componente de agresividad que otorga. A comienzos del Siglo XX comienza a
consumirse por aspiración nasal. En esta época, eran prácticamente desconocidos
sus efectos perjudiciales por lo que estaba presente en las fórmulas de bebidas,
jarabe contra la tos, lociones capilares, y hasta cigarrillos. En 1909 existían
en EE.UU. más de 70 bebidas registradas con componentes de cocaína, lo que
incrementó la producción en los países donde se cultivaba coca, fundamentalmente
Perú. Los estudios del uso de cocaína comenzaron, con FREUD, al que siguieron
HEMMOND (1887) y BOSE (1902), los cuales encontraron sintomatología aguda y
crónica en el consumo. Recientemente, en la década de 1980, los experimentos
sobre patrones de consumo y cantidades certificaron sus efectos sobre la
adrenalina, muy relacionada con la agresividad. En las dos últimas décadas hubo
un enorme incremento en la cantidad de personas adictas a la cocaína,
resaltándose como dato significativo la adicción simultánea a otras sustancias.
Las consecuencias de su consumo son complejas, involucrando daños de muy diversa
índole: cerebrales, sociales, familiares, medioambientales, etc.
La cocaína estimula el sistema nervioso central, actuando directamente sobre el
cerebro. Sus efectos fisiológicos inmediatos son: sudoración, aumento en la
potencia muscular, midriasis, incremento de actividad cardíaca y presión
sanguínea, dilatación de los vasos sanguíneos periféricos, convulsiones, aumento
en el ritmo respiratorio y de la temperatura corporal. Estos síntomas pueden
provocar la muerte por paro cardíaco o fallas respiratorias. Además se presentan
irritaciones y úlceras en la mucosa nasal. Comúnmente causa congestión nasal,
que puede presentarse o no con secreción liquida. El uso por vía inyectable
expone al adicto a infecciones de SIDA, hepatitis B y C, y otras enfermedades
infectocontagiosas. La infección con el HIV puede producirse por la transmisión
directa de virus al compartir agujas y otros dispositivos contaminados. Además,
puede producirse indirectamente por transmisión prenatal a un niño cuya madre
está infectada con el HIV. El uso y abuso de drogas ilícitas, incluyendo el
crack y la cocaína, se han convertido en el principal factor de riesgo de
contagio con el virus HIV. Sumado a ello, la hepatitis C se está difundiendo
rápidamente entre los adictos que se inyectan; el índice de infección varía
entre el 65 y el 90 por ciento en este grupo de personas, de acuerdo al país.
Hasta hoy, no se ha descubierto una vacuna contra el virus de la hepatitis C, y
el único tratamiento disponible es caro, muchas veces infructuoso, y con serios
efectos colaterales.
La cocaína es una droga extremadamente adictiva, cuyos efectos se perciben en un
lapso de 10 segundos y duran alrededor de 20 minutos. Actúa directamente sobre
los centros cerebrales encargados de las sensaciones del placer. Dada su alta
capacidad de producir daños y hasta destrucción celular, las sensaciones que
eran placenteras en sujetos recién iniciados se convierten en efectos
desagradables como agitación, llanto, irritabilidad, alucinaciones visuales
auditivas y táctiles, delirio paranoide, amnesia, confusión, fobias o terror
desmedido, ansiedad, estupor, depresión grave y tendencias suicidas. Los efectos
psíquicos reconocidos por la mayoría de los autores y recogidos en publicaciones
recientes incluyen euforia, inestabilidad, aumento de la comunicación verbal y
de la seguridad en uno mismo, inquietud, anorexia, insomnio e hipomanía. El
adicto experimenta pérdida de interés e imposibilidad de sentir placer ante la
falta de la sustancia. Así, la cocaína se convierte en el único objetivo y
motivo en la vida del adicto, desplazando todo tipo de sentimientos. La relación
con los fenómenos criminales son expresamente citados por los autores,
asociándose su consumo a la predisposición al delito.
La cocaína es consumida por muy variados tipos de sujetos y motivos. Existe un
patrón de consumo recreativo, al estilo del alcohol, presentando una ingesta
controlada de la sustancia: es el caso de quienes ingieren la droga
ocasionalmente cuando se les ofrece. Se diferencian radicalmente de adictos
habituales, quienes desarrollan tolerancia y necesitan de mayores dosis para
alcanzar iguales resultados. A esta situación puede llegarse por causas diversas
pero siempre relacionadas con factores sociales y ambientales determinantes. La
adicción a la cocaína posee condicionantes que la desencadenan, que pueden ser
el reforzamiento de una personalidad insegura, que recibe un apoyo en el
estímulo del tóxico. En lugar de tratar este déficit patológico con
antidepresivos o fármacos estabilizadores del estado de ánimo se recurre a una
vía aparentemente rápida. Dado que los efectos de la cocaína sobrepasan su punto
álgido a los treinta minutos, el individuo precisa varias dosis durante el día
para alcanzar cierta estabilidad emocional y evitar el efecto disfórico que la
propia droga ocasiona luego de varias horas desde la ingesta.
Cocaína y desarrollo embrio-fetal
El uso de cocaína es altamente susceptible de producir daños irreparables en
recién nacidos, cuyas madres mantuvieron su adicción durante el embarazo. Esto
último hizo que algunos Estados de los Estados Unidos de América obliguen a las
adictas embarazadas a realizarse tratamientos forzosos con privación de libertad
mientras dura el embarazo. Aún se desconoce la total extensión de los efectos de
la exposición prenatal a la cocaína, pero los estudios científicos indican que
estos bebés nacen prematuramente e insuficientemente desarrollados: con menor
peso, diámetro craneal inferior y menor longitud. La determinación exacta de las
consecuencias para el recién nacido es compleja, y varía de acuerdo a la droga
que fue consumida por la madre. Sumado a ello, se sabe estadísticamente que las
madres adictas a la cocaína abusan de otra u otras sustancias. El cuadro se
complica al considerar la cantidad y variedad de drogas consumidas, la falta de
cuidados prenatales, el status socioeconómico, la exposición a enfermedades
infectocontagiosas, otros problemas de salud, pobre alimentación, y muchos otros
factores que intervienen directamente sobre la salud del feto y el recién
nacido. Se ha descubierto que la exposición a la cocaína durante el desarrollo
fetal puede provocar retrasos y otras deficiencias mentales, como así también
imposibilidad de mantener la atención y la concentración por períodos de tiempo
mínimos como para permitir el aprendizaje. A pesar de la gravedad de las
lesiones y trastornos sufridos por estos niños, las modernas técnicas de
tratamiento permiten una recuperación significativa. De cualquier forma, es un
hecho que estos datos y avances son sólo paliativos, y no pueden tomarse como
100% eficaces.
La cocaína estimula el sistema nervioso central. Sus efectos inmediatos incluyen:
dilatación de las pupilas
aumento de la presión sanguínea,
del ritmo cardiaco y respiratorio
aumento en la temperatura del cuerpo
Su uso ocasional puede producir...
congestión o drenaje de la nariz
ulceración de la membrana mucosa de la nariz
La inyección de cocaína con equipo contaminado puede producir SIDA, hepatitis y otras enfermedades.
El uso crónico de esta droga causa los siguientes síntomas en el organismo en adición a los efectos arriba mencionados:
dolor abdominal
nauseas
vómitos
respiración irregular
convulsiones
paro cardiaco
La
mezcla de cocaína con heroína, conocida como "speedball", puede causar la
muerte.
La cocaína es una de las drogas más adictivas que hay, ya que su efecto, aunque
fuerte, es de corta duración. El Crack es extremadamente adictivo.
Crack
También denominado "cocaína del pobre", acarrea un grave riesgo social y
sanitario, por la dependencia que provoca y los efectos nocivos que ocasiona en
el organismo. Se obtiene de la maceración de hojas de coca con kerosene y
compuestos sulfurados, que lavada posteriormente con ciertos elementos
volátiles, se convierte en el clorhidrato de cocaína. La denominada base es un
tóxico de mayor potencial nocivo que la cocaína, posee impurezas que impiden su
administración endovenosa. Se ingiere por inhalación, lo que conlleva lesiones
en la mucosa nasal y en el aparato digestivo. También se consume fumada en
cigarrillos o pipas diseñadas al efecto.
La intoxicación por esta sustancia implica cuadros delirantes seguidos de
procesos depresivos intensos. Sus consecuencias nocivas sobre el organismo son
equiparables a las de las anfetaminas administradas por vía endovenosa,
desestructurando la personalidad, y colocándola en una adicción compulsiva. Las
lesiones orgánicas son evidentes e irreversibles. Usualmente, los adictos
crónicos o aquellos que llevan varios meses con ingestas de relevante cantidad y
de forma continuada, sufren patologías mentales graves y crónicas como demencia
o paranoia. Las lesiones en el cerebro son irreversibles.
Las anfetaminas
Fueron sintetizadas por primera vez entre la última década del siglo XIX y la
primera del siglo XX. Los primeros experimentos clínicos se iniciaron hacia
1930, y desde 1935 se comercializó con gran difusión en el Reino Unido, Francia
y Alemania. Durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizada indiscriminadamente
por todos los bandos, dado el carácter euforizante que contiene la sustancia y
la agresividad otorga.
Las anfetaminas fueron utilizadas como estimulantes, luego en forma de
inhalaciones para el tratamiento de catarros y congestiones nasales, más tarde
como píldoras contra el mareo y para disminuir el apetito en el tratamiento de
la obesidad y, finalmente, como antidepresivos.
Presentan una elevada tolerancia, que produce habituación y necesidad de dosis
progresivamente más elevadas.
El consumo de este excitante está ampliamente extendido y distribuido por todas
las clase sociales. A diferencia de lo que sucede con la cocaína que la consumen
preferentemente los sectores medios y altos, las anfetaminas son consumidas
tanto por ejecutivos que pretenden sobreexcitación como por amas de casa que
buscan un anoréxico para sus dietas o por estudiantes que preparan exámenes. Al
incidir en el sistema ortosimpático causan hipertensión, taquicardia,
hiperglucemia, midriasis, vasodilatación periférica, hiperpnea, hiporexia, etc.
El estado de ánimo del adicto oscila entre la distrofia y la hipomanía, así como
ansiedad, insomnio, cefalea, temblores y vértigo. Pueden aparecer cuadros
depresivos y síndromes paranoides anfetamínicos. A dosis normales, sus efectos
varían de acuerdo al individuo y las condiciones de ingesta. Pueden producir
efectos placenteros, hiperactividad y sensación desbordante de energía, pero
también causan temblor, ansiedad irritabilidad, ira inmotivada y repentina y
trastornos amnésicos e incoherentes. En la última fase se describen depresión,
cuadros paranoides y delirios paranoides, alucinaciones y trastornos de
conducta. El consumo de anfetaminas puede conducir a actuaciones agresivas, al
igual que los barbitúricos y el alcohol, por su gran efecto euforizante, unido a
un descontrol en los instintos inhibitorios. Tales situaciones se producen
cuando las dosis suministradas, generalmente por vía endovenosa, superan los 2
gr. Está demostrado un mayor potencial en las anfetaminas que en la cocaína,
tanto en su punto más álgido como en la duración de los efectos. Reacciones muy
graves se producen al consumirlas con barbitúricos en el conocido fenómeno de la
pluritoxicomanía. Tomadas en dosis importantes son causantes de confusión,
tensión, ansiedad aguda y miedo. También pueden precipitar psicosis paranoide en
sujetos no psicóticos. La psicosis anfetamínica desarrollada por el sujeto se
asemeja a la psicosis paranoica y a la esquizofrenia paranoica.
El consumo de anfetaminas produce en el cuerpo los siguientes síntomas:
acelera el ritmo cardiaco y pulmonar
dilata las pupilas
reduce el apetito
produce sequedad en la boca
sudores
dolores de cabeza
pérdida de visión
mareos
insomnio
ansiedad
A largo plazo y/o usadas en dosis elevadas, ocasionan:
temblores
pérdida de coordinación
colapso físico
daño a riñones y tejidos
depresión
malnutrición
aumento repentino de presión sanguínea que puede producir la muerte por ataque, fiebre muy alta o insuficiencia cardiaca.
Es adictiva porque el organismo la asimila y crea tolerancia a la droga, lo que ocasiona que el usuario necesite cada vez mayor cantidad para lograr la misma nota estimulante.
Café, té, colas
Son estimulantes del Sistema Nervioso Central , cuya sustancia activa es la
cafeína. Los efectos buscados por el consumidor es el aumento de la agudeza
mental. Sus efectos a largo plazo pueden ser el agravamiento de problemas
orgánicos. No son adictivas físicamente, pero sí psicológicamente.
CONSECUENCIA SOCIALES, LEGALES Y ECONÓMICAS DEL USO DE DROGAS
El
consumo de drogas, legales e ilegales, constituye un problema de salud pública
muy importante. Los riesgos y daños asociados al consumo varían para cada
sustancia.
Además, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de
conocimiento o experiencia del usuario, su motivación, etc. y las propiedades
específicas de cada droga así como la influencia de los elementos adulterantes.
Estas consecuencias son muy diversas y pueden subdividirse en:
Sociales
Los adictos a drogas, con frecuencia se ven envueltos en agresiones, desorden
público, conflictos raciales, marginación,...
Cuando se comienza a necesitar más a las drogas que a las otras personas pueden
arruinarse o destruirse las relaciones íntimas y perderse las amistades. Se
puede dejar de participar en el mundo, abandonar metas y planes, dejar de crecer
como persona, no intentar resolver constructivamente los problemas y recurrir a
más drogas como "solución".
El abuso de las drogas puede también perjudicar a otros, por ejemplo: el dinero
con que son pagadas las drogas puede privar a la familia de satisfacciones
vitales como comida o ropa. El discutir los problemas y situaciones de la
adicción puede generar conflictos familiares. Las reacciones violentas a las
drogas pueden llevar al usuario a cometer asaltos e incluso asesinatos. Si una
mujer embarazada toma drogas sin control médico puede ocasionar malformaciones
genéticas en el nuevo ser que está en gestión.
Legales
Abusar de las drogas es contra la ley. Los ofensores (tanto los que experimentan
como los que se dedican al consumo de drogas) corren el riesgo de tener que
pagar multas y/o ser encarcelados. Un arresto puede significar vergüenza,
interrupción de los planes de vida, antecedentes penales. Ciertas drogas pueden
desencadenar una violencia incontrolable y conducir al usuario a crímenes que
son severamente punibles por la ley.
Económicas
Dado el ingente volumen de dinero que mueve el mercado de las drogas y el
narcotráfico, tanto los consumidores como los países contraen importantes
deudas; se crean bandas organizadas; se produce desestabilización económica
nacional, etc. El uso continuo de drogas puede ser muy caro, ya que sus costos
se elevan a cientos y, en ocasiones, a miles de dólares por año. Para sostener
su hábito muchos usuarios recurren al crimen.
Prevención del abuso de drogas
La prevención del abuso de drogas significa tomar una actitud positiva para
oponerse al abuso de drogas, de modo que nunca se convertirá en un problema.
Para eso se requiere:
Entender el por qué del abuso de las drogas.
Animar el desarrollo de las cualidades individuales que llevan a la satisfacción personal.
Identificar las condiciones bajo las cuales haya más probabilidad de que comience el abuso de drogas.
Apoyar el esfuerzo continuo de comunicación entre padres, niños del mismo grupo, la comunidad y las escuelas.
Crear alternativas que ayuden a satisfacer las necesidades de las personas.
Comprometerse a ayudar permanentemente porque no basta asistir a una conferencia de vez en cuando.
Para ayudar a prevenir el abuso de las drogas hay que animar el desarrollo de las cualidades positivas, esto es: ayudar a gente joven a desarrollar actitudes, valores y comportamiento que conduzcan a la fortaleza interna, la satisfacción y el alcance de metas. Entre las cualidades importantes se encuentran:
El amor propio, los que se estiman a si mismos y creen en sus propias habilidades tienen menos riesgo de abusar de las drogas.
El asistir a la escuela con confianza, el frecuentar cursos pueden ser una experiencia placentera para los que se desempeñan bien. Hay que animar a los estudiantes a que desarrollen hábitos de estudio que lleven al éxito en las aulas y a tener confianza en ellos mismos.
Responsabilidad, los que acostumbran a tomar decisiones desarrollan un mayor sentido de responsabilidad y aprender a tomar decisiones prudentes acerca de muchas cosas, incluyendo el abusar de las drogas.
Ambición, los que quieren alcanzar el éxito con frecuencia rechazan las drogas porque se dan cuenta que ellas pueden interponerse a sus metas.
El bastarse a uno mismo, cuando las personas aprenden a entretenerse ellas solas y a satisfacer su propia curiosidad, quedan mejor preparadas para actuar independientemente.
Simpatía, la sociabilidad puede ayudar a las personas a hacer amistades y a mantenerlas. Los que experimentan la aprobación social corren menos riesgo de abusar de las drogas para ganarse la aprobación de sus iguales.
Optimismo, las personas alegres, que se interesan en la vida y que esperan las cosas buenas que la vida trae, pueden corren menos riesgo de abusar de las drogas.
Asiduidad, el establecer metas razonables y el esforzarse por alcanzarlas puede dar satisfacción personal y evitar el aburrimiento.
Educar es prevenir
No hay una fórmula mágica para derrotar el auge de las drogas en nuestro país y
en el mundo. La prevención es la medida más efectiva que podemos tomar como
padres y representantes responsables. Esta prevención exige un trabajo duro y
constante que permita desarrollar en nuestros hijos y representados sus
capacidades y destrezas para defenderse de las drogas. Para lograrlo, debemos
seguir pasos muy concretos.
Sembrar en nuestra familia los valores de responsabilidad, disciplina, solidaridad y compromiso social.
Respetar al joven y al niño como individuos capaces de opinar, decidir y participar en la vida familiar y escolar.
Orientar al joven y al niño sobre el uso de su tiempo libre.
Educar al joven y al niño para que se estimen y se respeten a sí mismos.
Enseñar con el ejemplo propio.
Conversar frecuentemente con niños y jóvenes sobre este tema.
Hablar sobre los mensajes que transmiten los medios de comunicación.
Compartir actividades para estrechar los lazos familiares.
Relacionarse con los amigos de los hijos para conocer sus intereses y los lugares que frecuentan.
Comunicarse con los hijos, alumnos y jóvenes para discutir las dificultades que puedan surgir en su entorno.
Asumir posiciones claras y firmes al hablar de las drogas.
La
responsabilidad en el núcleo familiar
Muchos padres responsabilizan a "las malas compañías" de conducir a sus hijos
por el camino, pero la realidad es que a veces, la familia, sin darse cuenta,
puede propiciar en el niño o el joven, el uso de drogas por varias razones:
Ausencia física de los padres u otros miembros de la familia.
Falta de apoyo emocional.
No establecer normas y límites.
No construir auténticas relaciones de afecto y limitarse a dar alimento, objetos y dinero.
Sobreproteger a los hijos, ignorar sus capacidades y no permitir su independencia.
Exceso de autoridad, que se manifiesta en frecuentes maltratos y castigos.
Permanente clima de discusión, tensión e incomunicación.
Despreocupación total por satisfacer las necesidades básicas de alimento, vestido, educación, recreación y afecto, creyendo que cuanto más trabajo pasen nuestros hijos, más aprenderán.
Poseer antecedentes familiares de consumo de drogas.
Predicar conductas que no se practican.
Ayuda al adicto
Dejar el hábito de la droga sin ayuda externa puede resultar peligroso (debido a
los síntomas de abandono) y difícil (debido a la necesidad psicológica).
Puede obtenerse ayuda y/o información a través de muchas agencias, dependencias
y personas privadas y públicas. Por ejemplo:
Centros y clínicas de tratamiento de drogadicción, que se especializan en tratar a personas con problemas de drogas.
Hospitales que tratan a pacientes internados o externos.
Centros de salud mental y de orientación, que pueden tratar a personas con problemas de drogas analizando los problemas subyacentes.
Agencias de salud pública y de servicio social, pueden proporcionar consejos prácticos, derivar profesionales, etc.
Residencias intermedias, que brindan tratamientos en residencias para personas con problemas de Drogas.
Centros de desintoxicación, que se ocupan específicamente de los problemas de alcoholismo y otros relacionados a éste.
Todos los anteriores nos ofrecen diversos programas de tratamientos. Cada persona, de acuerdo a su caso, puede recibir uno o más clases de tratamiento, incluyendo:
Supervisión médica, para ayudar con los síntomas de abandono de la droga (como vómito, temblores, calambres, depresión severa, etc.)
Mantenimiento de la metadona, para los adictos a la heroína. Ésta bloquea la necesidad física de la heroína y deja que la persona vuelva a tener un estilo de vida más normal.
Orientación, psicoterápia, grupos de encuentro, etc. brindan un apoyo moral y contribuyen a tratar las causas de abuso de drogas.
Rehabilitación, incluyendo orientación vocacional puede ayudar a la persona a retomar una vida comunitaria más productiva.
Empleo de drogas, para eliminar los efectos de los narcóticos.
Comunidades terapéuticas, ayudan las personas que abusan de las drogas a mantenerse alejados de ellas y superar los problemas.
Tratamientos para adictos
En los programas de tratamiento se utilizan varios métodos para ayudar al
paciente a encarar las ansias por la droga y, tal vez, a evitar una recaída. La
investigación muestran que la adicción es tratable. El tratamiento que se ajusta
a las necesidades individuales permite al paciente aprender a controlar su
condición y vivir una vida relativamente normal.
El tratamiento puede tener un efecto profundo no solo sobre las personas que
abusan de las drogas, sino también sobre toda la sociedad, al mejorar
significativamente el funcionamiento social y sicológico, disminuir la
delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas. También puede aminorar
espectacularmente los costos del abuso de droga para la sociedad.
Las fases básicas del tratamiento
El tratamiento se puede resumir en términos de un proceso dinámico secuencial o
como un programa sistemático de tres fases relacionadas: .
Aceptar la impotencia de las drogas.
La primera meta del tratamiento, una vez pasada la desintoxicación y el
proceso de evaluación diagnóstica, es ayudar al paciente a admitir y aceptar que
es impotente ante las drogas que alteran el estado de ánimo. En esta fase se le
ayuda a aceptar el hecho que su vida se ha vuelto incontrolable (ingobernable) a
causa de la adicción.
Reconocer la necesidad de cambio
La segunda meta del tratamiento es ayudar al paciente a reconocer que es crucial
para su sobrevivencia cambiar su conducta. En este momento crítico, el equipo
profesional necesita transmitir al paciente la convicción de que el tiene la
capacidad para hacer cambios. Otro aspecto importante es ayudar al paciente a
ver y entender que la estructura del programa, la rutina básica para llevarlo a
cabo, es el vehículo para posteriormente lograr los cambios. El período de
internamiento es de tratamiento, la recuperación se logrará después, poniendo en
práctica lo que se aprendió en el programa. Se introduce al paciente al grupo de
autoayuda (Narcóticos Anónimos [NA]) como una herramienta esencial para poder
realizar el trabajo de su recuperación.
Planear para actuar
La tercera meta del tratamiento es ayudar al paciente a actuar, tomar decisiones
y cambiar las conductas que necesitan ser cambiadas. La meta es apoyar al
paciente a empezar a visualizar que podrá y necesitará realizar cambios en su
estilo de vida.
Tráfico de drogas
Delito consistente en facilitar o promocionar el consumo ilícito ajeno de
determinadas sustancias estupefacientes y adictivas que atentan contra la salud
pública con fines lucrativos, aunque esta definición puede variar según las
distintas legislaciones penales de cada Estado.
Con el nombre de droga se designa en sentido genérico a toda sustancia mineral,
vegetal o animal que se utiliza en la industria o en la medicina y que posee
efectos estimulantes, depresores o narcóticos o, como establece la Organización
Mundial de la Salud (OMS), a cualquier sustancia que, introducida en un
organismo vivo, puede modificar una o varias de sus funciones. A efectos
penales, el concepto de droga (a pesar de las diferentes formas de actuación en
el organismo) engloba también las sustancias estupefacientes y psicotrópicas,
naturales o sintéticas, cuyo consumo reiterado provoca la dependencia física u
orgánica, así como el deseo irrefrenable de seguir consumiéndolas en mayores
dosis a fin de evitar el síndrome de abstinencia.
Por tráfico de drogas se entiende no sólo cualquier acto aislado de transmisión
del producto estupefaciente, sino también el transporte e incluso toda tenencia
que, aun no implicando transmisión, suponga una cantidad que exceda de forma
considerable las necesidades del propio consumo, ya que entonces se entiende que
la tenencia tiene como finalidad promover, favorecer o facilitar el consumo
ilícito (entendiéndose como ilícito todo consumo ajeno). En algunas
legislaciones se considera delito solamente el tráfico, pero no la tenencia de
drogas en cantidades reducidas a las necesidades personales del consumidor,
mientras que otras tipifican como conductas delictivas tanto el tráfico como la
tenencia. Unas y otras legislaciones han de integrarse en los convenios
internacionales y, en concreto, en la Convención de las Naciones Unidas sobre el
tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, suscrito el 20 de
diciembre de 1988 en Viena.
Venezuela no es un país productor de drogas, pero su condición socioeconómica y
su situación geográfica, lo hacen un territorio clave en el actual mercado
latinoamericano de las drogas.
Legitimación de Capitales
Es el proceso mediante el cual las organizaciones criminales logran darle apariencia de legalidad a todos aquellos capitales y bienes provenientes de la actividad ilícita, logrando a través de dicho proceso el ocultamiento del origen ilícito de los referidos capitales y bienes.
CONCLUSION
Las
drogas son agentes naturales o químicos que afectan las funciones y la
estructura del cuerpo de los seres vivientes. Cambian la manera de actuar,
pensar o sentir de quienes las consumen. Los tipos más comúnmente utilizados
son:
La drogadicción es en realidad un fenómeno muy antiguo que en nuestros días se
ha manifestado intensa y masivamente. Se observa en todas las edades y en todos
lo grupos socioeconómicos; pero, según hemos visto el abuso de los fármacos
perjudica enormemente la economía y la salud de los adictos, orillándolos a
cometer delitos por la necesidad de obtener la sustancia a la que es adicto, ya
sea robando o vendiendo la droga o induciendo a otros que no la han probado.
BIOGRAFIA
Tomado del URL:www.alianzasindrogas.org.ve
Comité Nacional contra el Consumo Ílicito de Drogas CONACUID.
Tomado del URL : www.conacuid.com
MONOGRAFÍAS.COM: Tomado del URL: www.monografias.com
Trabajo enviado por:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso
http://www.portalplanetasedna.com.ar/drogas.htm