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EL TERMÓMETRO CLÍNICO, UN HITO EN LA HISTORIA DE LA MEDICINA


 Dr. Pedro Ledezma Miranda

Miembro de Sociedad Boliviana de Historia de la Medicina.
Presidente de la Sociedad Boliviana de Anatomía.
Miembro del Instituto Médico Sucre.
Titular de la Cátedra de Anatomía Fac. de Medicina UMRPSFXCH (Sucre Bolivia)

 RESUMEN

 Los hombres queremos conocer la naturaleza para dominarla, obtener de ella el máximo beneficio, y satisfacer nuestras necesidades, la inventiva humana ha logrado dar saltos importantes determinado el progreso tecnológico. El bienestar humano a sido la mayor preocupación y hubieron numeroso y insignes hombres de ciencia, que dedicaron su vida y conocimientos en busca de devolver la salud, he aquí un ejemplo de cómo estos científicos lograron  crear un instrumento valioso, como es el termómetro y su aplicación en  la medicina,  para bien de la humanidad.

El presente trabajo de investigación comprende dos momentos, por una parte el desarrollo evolutivo del termómetro en general  que comprende el contexto histórico y  por otra parte  el marco teórico que trata del origen y evolución en la aplicación de este instrumento en  medicina, como método diagnostico de las enfermedades, que sin duda alguna,  constituye un hito en la historia de la Medicina y un gran aporte  a la ciencia.

Este trabajo sin embargo no pretende descubrir lo descubierto, pero intenta ubicar

los momentos históricos por los cuales tuvo  que transitar la invención de este instrumento de medición diaria de la temperatura como método científico, de ahí que apoyado en la documentación histórica,  se utilizó el método investigativo, así como el explicativo e ilustrativo. Apoyado en  la lógica de la investigación y motivado por la significación  que constituye el termómetro en la practica medica, inicio este trabajo titulado:

 

Título.-El termómetro clínico en el registro de la temperatura. Un hito en la historia de la medicina”.

Problema.- Necesidad de conocer el momento histórico de la invención y aplicación de un instrumento que permitió el diagnóstico clínico y registro de la temperatura corporal en el proceso salud enfermedad

Objeto.- Signos y síntomas del proceso salud enfermedad

Campo de Acción.- diagnóstico clínico y registro de la temperatura corporal

Objetivo.-  Establecer el hecho histórico de la invención y aplicación del termómetro  en el diagnóstico clínico y el registro de la temperatura corporal

Palabras claves.-  Termometría, Termómetros, Temperatura, Fiebre, Diagnostico  clínico.

 MARCO CONTEXTUAL HISTÓRICO.-

Los termoscopios de aire.- Algunos efectos de la dilatación de los sólidos y de los líquidos habían sido observados desde la antigüedad y la expansión térmica del aire y del agua se había aplicado al funcionamiento de los ingeniosos instrumentos utilizados muy a menudo.

Se atribuye a FILÓN DE BIZANCIO,  la intuición sobre la compresión del aire y la probabilidad de construir un termoscopio de aire, que permitió evidenciar el acaloramiento o enfriamiento del contenido en un balón, se puede considerarse como precursor del termómetro. Fue HERON de Alejandría, que se ocupa de  los conceptos de “vacío” y “aire”, y mediante ensayos demostró que los recipientes, que a muchos les pereció estar vacíos, en realidad  están llenos de aire, como testimonio de su trabajo se tiene “el experimento de Heron” o “pneumática de Heron”, que consiste en: “tomar una esfera de plomo de tamaño mediano hueca y de espacioso contenido. No ha de ser delgada para evitar que reviente en seguida, ni tampoco demasiada pesada, pero sí completamente seca. En su parte superior existe una abertura y se implanta en ella un tubo doblado que llegue casi hasta el suelo de la esfera. El otro extremo del tubo se introducirá en otro recipiente lleno de agua, el cual, lo mismo que el de la esfera, llagará casi hasta el suelo del mismo para favorecer el flujo del agua. Cuando la esfera es puesta al sol, su calentamiento hará que una parte del aire encerrado en el tubo se escape. Esto puede verse por el hecho de que el aire que sale del tubo y pasa al agua, hace entrar a ésta en movimiento y da lugar a que surjan repetidamente burbujas de aire, pero si la esfera se coloca a la sombra o en un sitio donde no llegue los rayos del sol, el agua asciende por el tubo y se derrama en la esfera, así se vuelve a colocar la esfera al sol, el agua retrocede de nuevo en dirección del recipiente. Tantas veces como se repite esta operación, siempre se reproducirá el mismo fenómeno Sin embargo, parece que en esta ocasión no se intentó la localización de la temperatura.

Fue en 1592 cuando Galileo de Italia, redescubre el termoscopio, intenta por primera vez aprovechar las observaciones sobre la dilatación de las sustancias por el calor y la contracción por el frió, hechos que le permitió observar los cambios de temperatura. En 1603 invirtió un tubo de aire caliente sobre una vasija de agua; cuando el aire en el tubo se enfrió hasta igualar la temperatura de la habitación dejó subir el agua por el tubo, y de este modo consiguió su “termómetro”. Cuando variaba la temperatura del aposento cambiaba también el nivel de agua en el tubo. Si se caldeaba la habitación, el aire en el tubo se dilataba y empujaba el agua hacia abajo; si se la enfriaba, el aire se contraía y el nivel del agua ascendía. La única dificultad fue que aquella vasija de agua donde se había insertado el tubo, estaba abierta al aire libre y la presión de éste era variable. Ello producía ascensos y descensos de la superficie líquida, es decir variaciones ajenas a la temperatura que alteraban el resultado. En 1592 Galileo construyó probablemente el primer termómetro, que solo servia para medir grandes cambios de temperatura, sin una escala de medición y sin eliminar la influencia de la presión atmosférica, ni él ni sus contemporáneos supieron ver las aplicaciones clínicas del descubrimiento. Sin embargo se deduce que Galileo conocía el instrumento para medir el calor, que lo empleo e intentó  explicar la esencia de su funcionamiento. Por desgracia las anotaciones de Galileo acerca de sus trabajos termométricos, lo mismo que otros escritos, fueron victimas de la inquisición,  que había emitido un severo veto de publicación a sus obras. El 16 de marzo de 1635 Galileo escribía al consejero del parlamento “Aquellos que siempre quieren pasar por sabios han movido al alto tribunal de la Inquisición a que no se autorice más la publicación de mis escritos”. Después de la muerte de Galileo, su nieto Cósimo quemó una parte de sus manuscritos y el resto de ellos fue conservado por  Viviani último discípulo de Galileo, quién  oculto los manuscritos en un pozo de su casa sin decir nada a nadie, después de 36 años acaecida la muerte de Viviani fueron encontrados los papales por un criado y vendidos como maculatura a un tratante de chorizo. Por fortuna el maestro de  obras y senador G. Nelly pudo salvar los manuscritos que aún quedaban, comprándolos antes que fueran destruidos por completo

Los termómetros líquidos.- Se trata de termómetros de “espíritu de vino”, ( mezcla de alcohol y agua),  líquidos de coeficiente de dilatación elevado, que permitía obtener termómetros muy sensibles; pero tenia un punto de ebullición poco elevado y una composición mal definida y  un método no preciso para medir densidades, los termómetros fueron tubos,  unos rectilíneos y otros recargados con adornos destinados a figurar en los salones, estaban sellados a fin  de evitar las perdidas por evaporación y llevaban una escala graduada realizada con la ayuda de pequeñas perlas de vidrio  y que permitía valorar la temperatura. Los primeros termómetro cerrados de espíritu de vino se encuentran descritas en las publicaciones de la Academia de Cimento de Florencia ( fundada en 1657), donde se describe el primer instrumento que utilizaban los académicos para medir el grado de calor y frío del aire. Este instrumento  era de vidrio superior soplado a la lámpara, las dimensiones de las esferas y el diámetro de los tubos estaban calculados de tal manera que el espíritu de vino llegaba a un determinado punto del tubo, bajo la influencia del frío de la nieve o del hielo, todo el tubo estaba dividido con el compás en diez partes exactamente iguales, marcadas con perlas blancas incrustadas a fuego, cada una de estas partes a la vez estaba subdividida en otras diez graduaciones mediante perlas negras. Después de haber comprobado que el espíritu de vino señalaba el 20° en el frío de la nieve y 80° en  el calor de los rayos solares en pleno verano, se cerraba herméticamente a la lámpara, la abertura del tubo Los miembros de la Academia de Cimento fabricaron muchos termómetros de variados tamaños graduados en 50°, 100°, 300° y hasta de 600° cuyo tamaño alcanzaba hasta 2,30 metros de longitud estos termómetro florentinos no dependían ya de las oscilaciones de la presión atmosférica, en ellos se utilizaba la dilatación del espíritu de vino como sustancia termométrica,  constaba de una esfera de vidrio y un tubo en parte lleno de espíritu de vino teñido de rojo, El tubo de vidrio esta adosado a una placa delgada a la cual se aplica un papel con los grados impresos. Este papel impreso servia de la misma manera a otros termómetros, como representado su valor de graduación única, sin embargo era imposible obtener dos esferas completamente iguales con el mismo diámetro y convexidad, también existían dificultades  en la construcción de los tubos de determinados calibres,  lamentablemente los termómetros no funcionaban en forma acorde debido a que los tubos no estaban  calibrados  y por ello la graduación era insegura, este problema se superó recién en el siguiente siglo (1700).

Los termómetros florentinos fueron conocidos por varios investigadores franceses e ingleses  y que estos instrumento fueron perfeccionados en Paris, Londres y Edilburgo. En Londres Robert Boyle (1627-1691) propone la necesidad de encontrar un punto fijo para el calor, de la misma manera que todo el mundo sabe lo que es una onza, una vara, una hora, como unidad de medida,  así también debía saberse lo que es un grado de calor, para que uno pueda entenderse sobre este punto con todos los demás, hállese donde quiere que sea. Boyle criticó la elección del punto de congelación como punto fijo termométrico, pues sus experimentos con diversos líquidos le habían demostrado que éstos no siempre se congelan a la misma temperatura

 

Roberto Hooke (1635-1703), construyó en Inglaterra los primeros termómetros herméticamente cerrados de espíritu de vino, sus instrumentos dieron buen resultado y en 1663 Hooke recibe de la Royal Sociedad el encargo de suministrar una docena de ellos de funcionamiento acorde, destinados a observaciones meteorológicas en diversas regiones del país

En 1665 Cristian Huygens propuso una escala fija que utilizaba como parámetros de congelación del agua (grado O) y el de la ebullición (grado 100), este es el origen del sistema centígrado. La calibración de los tubos con una gota de mercurio constituyo un gran progreso en el perfeccionamiento del termómetro, permitiendo corregir los efectos de desigualdades en el volumen de los tubos, aunque muchos intentaron con aceite de linaza, con aceite de anís, agua destilada. Van Swinden  cita mas de 60 inventores y de 71 termómetros ideados en la época, A comienzos del siglo XIX había quedado claramente establecido el uso del termómetro de líquidos, gracias a Reaumur y Fahrenheit.

Gabriel Daniel Fahrenheit (1686-1736) Físico alemán, como soplador de vidrio y científico se dedicó a la construcción de instrumentos de medida, en 1714 utilizó mercurio en el tubo y determino una escala graduada para poder apreciar la temperatura bajo el aspecto cuantitativo utilizando sus momentos de dilatación y contracción del mercurio como indicadores de la temperatura, en 1717 ideo un termómetro con una escala que tomaba como punto de partida la temperatura de una mezcla de hielo y cloruro de amonio y asignaba el valor de 0°; el valor de 32° al punto de congelación del agua; y el valor de 212° punto de ebullición del agua. La distancia que media entre el punto de ebullición y el punto de congelación del agua la dividida en 180 unidades iguales, llamados “grados Fahrenheit”. Vio que el mercurio era el elemento mas adecuado, porque su expansión y contracción es más sensible y rápida que el agua.

Sin embargo, en 1742 A. Celsius inventó un termómetro de mercurio que calibró empleando la escala centígrada, donde el punto de temperatura 0° coincide con el punto de ebullición del agua, mientras que la temperatura 100° equivale a la congelación del agua a nivel del mar. Por tanto la escala centígrada señalaba temperaturas positivas cuando descendían, posteriormente el profesor Stroemer  adopto una escala invertida, estableciéndose en forma definitiva el punto 0 para la solidificación del agua y el 100 para la ebullición, se denominó a esta escala “centígrada” del latín centun y gradus, que significa “ cien peldaños”, utilizándose por muchos años los “grados centígrados”, posteriormente los científicos rebautizaron la escala con el nombre del inventor, en la conferencia internacional celebrada el año 1948, proponiendo la “escala Celsius” y “grados Celsius”

 

MARCO TEÓRICO.-

El termómetro medico.- Ya antes de inventarse el termómetro, el médico reconocía la fiebre, no solo por la indefinida sensación morbosa del paciente, si no ante todo por la cantidad y la calidad del pulso, por el calor de la orina y por el calor de la piel. Estos tres grupos sintomáticos constituían, independientemente, la base de diversos sistemas, como ser: la doctrina del pulso, la inspección de la orina y la noción del calor contranatural del cuerpo. Hipócrates comprobaba el calor de la piel del enfermo aplicando sobre ella la mano y según la sensación que percibía, hacia la distinción entre el “calor dulce” y la “fiebre ardiente”. Desde Hipócrates se valoraba la importancia de la temperatura corporal, pero el médico no contaba con más medios técnicos que su propia mano para medir la temperatura. Es interesante el hecho de que este modo de apreciar la temperatura no fue abandonado del todo hasta el siglo XIX, es decir, mucho tiempo después de haber sido inventado el termómetro.

Como quiera que la sensación de temperatura percibida por el médico no es una medida objetiva del calor, la antigua doctrina de la fiebre no tardó en extraviarse en especulaciones cualitativas que no fueron abandonadas hasta que se hizo uso de instrumentos incuestionables para la medición de la temperatura.

Posteriormente en Alejandría, se empezó a dar tanta importancia al pulso, y la temperatura quedo relegada, Durante la edad media la fiebre tuvo un papel importante en la observación clínica, aunque no se disponía de medios para medir científicamente.

No obstante, Santorio médico italiano, mostró un gran interés por medir el calor corporal como médico de la Corte de Polonia. En 1611 en  Pádua,  se hizo cargo de la cátedra de medicina teórica. Santorio fue el primer biólogo que intentó poner en práctica las exigencias de Galileo, es decir “Medir todo lo mensurable y hacer mensurable todo lo que se pueda medir”,  diseño ingeniosos instrumentos termométricos, y construyo uno que consistía en un tubo doblado, en cuya parte superior contenía aire,   y su parte inferior agua, si se calentaba la parte superior introduciendo en la boca, el aire contenido en el tubo se dilata y empuja hacia abajo el agua que llena la parte inferior, las eminencias en forma de púas que ostenta la superficie exterior del tubo, permiten apreciar el grado de dilatación estableciendo mediciones comparativas, con este termoscopio hizo observaciones cuantitativas en sí mismo y en sus pacientes y descubrió entre otras cosas la “perpiratio insensibilis”, este escrupuloso médico clínico, estaba convencido de que se  debían hacer todos los esfuerzos por inventar instrumentos capaces de medir de forma objetiva el funcionamiento del cuerpo en sus condiciones tanto normales como patológicas. Partidario entusiasta de los métodos cuantitativos en la ciencias biológicas, destruyo la antigua creencia según la cual el cuerpo humano está más frío por la noche que por el día.

El astrónomo sueco Anders Celsius reintrodujo en 1742, la escala centígrada en la clínica, lo que  permitió una serie de rápidas mejoras en el instrumentos y un aumento en el número de observaciones sobre la significación fisiológica y patológica de la temperatura corporal.

El naturalista y teólogo ingles Stephen Hales (1677-1761) intento calcular la perdida respiratoria de temperatura en el hombre, comparando la temperatura del aire inspirado con la del espirado y con la de la sangre. Hales comprobó también las diferencias entre las  temperaturas  de la piel, axila, de la boca, y de la orina.

Jhonn Hunter, medico anatomista ingles, (1728-1793) dio cuenta  a la  Royal Society de sus investigaciones ha cerca de la constancia del calor del cuerpo y las condiciones de temperatura en los animales invernantes, asimismo comprobó la temperatura en la boca, en el recto y en la uretra, al hacer la medición en la uretra observó que la temperatura era tanto más alta cuanto más profundamente introducía el instrumento. Con ello dio los primeros datos a cerca de la divergencias de temperatura en el cuerpo humano. 

El médico escocés G. Martine (1702-1743) en sus ensayos “Medical and philosophical”, propone las bases técnicas de una termometría médica exacta. Para obtener mediciones comparables, debiera usarse en todas partes los mismos instrumentos con la misma escala, o bien habría que establecer una tabla de conversión para los distintos termómetros en uso. Otra condición técnica previa para llevar a cabo mediciones seguras es la de que el termómetro sea aplicado durante suficiente tiempo, con objeto de que el recipiente y el líquido se calienten efectivamente hasta alcanzar la temperatura del cuerpo humano, y para que el cuerpo tenga tiempo de sustituir el calor que le ha sido sustraído por el instrumento. En muchos y repetidos experimentos comprobó que la orina  reciente, que se vierte en un recipiente a la temperatura del cuerpo, es apenas 1° F.  más caliente que el de la piel. La temperatura de la orina comparó con el calor de las vísceras, siendo aproximadamente iguales. También observó durante el proceso febril y de escalofrío, la temperatura corporal del paciente aumentaba.

Habiéndose comprobado que el aumento de temperatura es un síntoma característico de la fiebre, junto a  la introducción de la enseñanza clínica sistemática, se inició en el Hospital de Leiden la práctica de medir diariamente la temperatura de todos los enfermos. La condición técnica más importante para ello fue la utilización de un termómetro exacto y manuable propuesto por el médico botánico Holandés Herman Boerhaave, que hizo construir con Fehrenheit termómetros de alcohol y de mercurio que empleo en las investigaciones hechas en animales y para determinar la temperatura del cuerpo humano. Boerhaave recomendó insistentemente a sus discípulos que practicaran la termometría de los enfermos, hecho que confirma Albercht von Haller: “Nuestro maestro nos ha requerido a menudo a que midamos la fiebre con este pequeño instrumento, pero lo desacostumbrado de este experimento ha causado a aquellos que no estaban familiarizados con esto, un gran temor”. Boerhaave destacó la importancia de la enseñanza de la medicina junto al lecho del enfermo, recogiendo este aspecto del método hipocrático, también insistía en la necesidad de que  el estudiante siguiera el procedimiento de la autopsia a fin de que se habituara a relacionar claramente las lesiones con los síntomas. Por su carisma convirtió a Leiden en el centro médico más importante de Europa. Los primeros en utilizar sistemáticamente la termometría en la práctica clínica fueron H. Boerhaave en Holanda y sus discípulos Gerhard Van Swieten y Antón de Haen en Viena.

A este ultimo le corresponde el mérito de haber hecho de la clínica un establecimiento de investigación médica. Hacia historias clínicas muy concienzudas con objeto de poder representar cuadros clínicos generales con ayuda del material casuístico. “Cuando se reúnen varias historias clínicas de la misma enfermedad y se compran entre sí, pueden deducirse normas para la práctica y establecer nociones didácticas. Haen, médico austriaco comprobó “que las sensaciones de temperatura puede engañar al médico y al paciente y que solo el termómetro es  capaz de dar una indicación segura acerca del calor del cuerpo.” También midió la temperatura de los recién nacidos en los diez primeros días de vida y la comparó con el calor del cuerpo de adultos, no encontrando una diferencia esencial, tampoco encontró diferencias de temperatura entre el hombre y la mujer. Estudió los cambios cíclicos diarios de la temperatura en el hombre sano, el aumento de la temperatura producido por los escalofríos y la relación entre el pulso y al temperatura. Hizo hincapié en la utilidad de medir la temperatura como patrón para determinar el curso de las enfermedades, pero la mayor parte de los médicos no compartían sus  ideas. Hasta cerca de un siglo más tarde el termómetro no se convertiría en un elemento integrante de la práctica médica.

Los médicos alemanes L.T.Traube (1818-1876) y  Karl Augusto Wunderlich (1815-1877) fueron los primeros que representaron las temperaturas medidas en sus pacientes bajo la forma de una curva gráfica. Wunderlich estudio a fondo miles de casos y pudo demostrar que la fiebre es un síntoma, no una enfermedad, y que la temperatura del paciente es tan importante como las características del pulso. Divulgó el empleo del termómetro en Alemania  y en 1858 implantó las frecuentes comprobaciones de la temperatura corporal como nuevo procedimiento para seguir el curso de la enfermedad. Los cuadros típicos que aparecen repetidamente en estas curvas de temperatura fueron reconocidos como características de ciertas enfermedades. Las curvas colocadas  a la cabecera del enfermo, mostraba al médico en todo el estadío de la enfermedad una imagen tan expresiva de la intensidad y curso del proceso morboso,  A pesar de todo, había médicos que se negaban a tomar la temperatura e incluso algunos se burlaban del método.

Gran parte de la resistencia de los médicos se debía a las dificultades que encontraban para la medición.  El primer termómetro era muy largo y complicado y a veces debía entrar en contacto con la piel del paciente durante 25 minutos seguidos.

Finalmente Thomas Clifford Allbutt , en 1870 diseñó el tipo de termómetro clínico que se emplea actualmente, cuyo estrecho tubo lleno de mercurio tiene un estrangulamiento en la parte inferior, el mercurio se eleva hasta las cifras máximas cuando  se coloca el termómetro dentro la boca, pero no desciende al retirarlo para leer la temperatura. El hilo de mercurio se divide simplemente por  el estrangulamiento, dejando fija la porción superior para una lectura constante. En 1867 idea un termómetro de escala, de longitud no mayor a 12 cm, que alcanza su punto de equilibrio en cinco minutos. Entonces y solo entonces, se hace posible medir la temperatura corporal de manera rutinaria y efectuar gráficos del curso de la fiebre, la medición diaria  de la temperatura sigue teniendo un valor incomparable como método continuo y automático que refleja las oscilaciones  de la reacción del organismo.

La temperatura corporal es normalmente regulada en los límites estrechos de 36 °C a  37,2 °C y para conservar estos márgenes en forma constante, debe haber un equilibrio delicado entre los mecanismos que generen calor y los que pierden o disipan el calor. La conservación de la temperatura corporal en limites normales, requiere la participación de fenómenos fisiológicos reguladores, que a su vez son integrados por el sistema nervioso central.

La fuente principal de la producción de calor corporal es una consecuencia del metabolismo. Los más importantes son:

-         el metabolismo basal de todas las células del cuerpo.

-         El metabolismo extra aportado por la actividad muscular, incluidas las contracciones musculares producidas por el temblor.

-         El metabolismo extra producido por efecto de la tiroxina principalmente y en menor proporción la testosterona y la hormona del crecimiento.

-         El efecto metabólico extra producido por las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina).

-         El metabolismo extra producido por la actividad química celular, sobre todo cuando la temperatura celular aumenta.

La perdida o eliminación del calor corporal viene determinada principalmente por dos factores.

-         el calor que se puede conducir rápidamente desde el centro corporal a la piel y,

-         el calor que se puede transferir rápidamente desde la piel al medio ambiente.

La temperatura del cuerpo está regulada casi por completo por mecanismos nerviosos de retroalimentación localizados en el hipotálamo, para que estos mecanismos actúen deben también existir detectores de temperatura para determinar cuando la temperatura corporal se hace demasiada fría o caliente. Las respuesta reflejas que activa el frió se controlan desde el hipotálamo posterior

Las que se activan por el calor, se controlan principalmente desde el hipotálamo anterior. La estimulación del hipotálamo anterior produce vaso dilatación cutánea y sudoración, y las lesiones en esta región producen hipertermia con temperaturas réctales hasta de 43 °C. La estimulación del hipotálamo posterior produce escalofrío y temblores, con descensos de la temperatura corporal.

La técnica actual, utilizada para cuantificar la temperatura falla en detectar fiebre o hipertermia. Los termómetros de mercurio son incapaces para detectar temperaturas tan altas de 42 °C o más y tan bajas de 35 °C o menos y fallan para registrar valores por debajo del inicial antes de la “sacudida” del termómetro. Los termómetros de mercurio responden muy lentamente a los cambios de la temperatura. El uso de aparatos electrónicos con acoplamiento de registro térmico, son preferibles porque registran temperaturas extremas con rápidas fluctuaciones. Actualmente hay disponibles censores infrarrojos en el que han probado ser seguros en el registro de la temperatura corporal en segundos. Estos instrumentos  a la fecha fabricados  se  están utilizando como acoplados térmicos (catéter pulmonar Swan-Ganz), el termómetro de tira plástica y los termómetros digitales, a propósito  este ultimo  aparato en Alemania y Francia así como España se  preconiza el uso, desechando y prohibiendo el termómetro de mercurio probablemente por la intoxicación con vapores de mercurio.

 CONCLUSIONES

 1.- La invención y aplicación del termómetro clínico es un hecho trascendental para la Medicina. 
2.- La invención  del termómetro clínico se debe a Sir. Thomas C. Allbutt
3.- La aplicación sistemática se debe a H. Boerhaave y A. de Haen, y el registro de la curva térmica  a  Karl A. Wunderlich y L Traube.
4.-  El uso del termómetro clínico de mercurio es aun el instrumento que se aplica en todos los centros médicos y hospitalarios, para el registro de la temperatura corporal.
5.- Se abre la posibilidad de investigar en nuestro medio, la existencia de intoxicación por el uso y manejo del termómetro clínico de mercurio.

 BIBLIOGRAFIA

1.-LYONS / PETRUCELLI.- Historia de la Medicina. Ed. Mosby / Doyma libros.- edición en español 1994.- pag. 437, 439, 472, 474, 477 y 521

2.- PLAZA & JAMES.- Crónica de la Medicina.- 1993, pag. 202, 203, 212, 218

3.- El termómetro.- Actas Ciba Nº 5, 1945

4.- JUAN SURÓS B Y ANTONIO SURÓS B.- Semiología  Médica y técnica exploratoria.- 7ma edición Masson.- 1987 reimpresión 1999.

5.- Diccionario terminológico de Ciencias Médicas.- Salvat Editores S.A.  Undécima edición 1974.- reimpresión 1980.

6.http://galeon.hispavista.com/termometria/historia.htm

7.http://galeon.hispavista.com/termometria/nombres_ilustres.html

8.http://www.library.upenn.edyu/etex/smith/b/boerhaave3.html

9.http://www.geocities.com/fdocc/fahrenheit.html

10.http://es.geocities.com./fisicas/científicos/astronomos/celsuis.html

Trabajo de investigación presentado al Instituto Medico “Sucre”, para  ser admitido como socio activo, leído en sesión ordinaria.

Sucre, 2002