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"Yo
no pensé, yo investigué" |
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"Una luz verdosa, débil y vacilante se proyectó sobre un pedazo de cartón pintado con una preparación química fluorescente... una luz hasta entonces jamás observada".
Así describió WILHEIM CONRAD ROENTGEN el momento en que descubrió el 8 de noviembre de 1895, los rayos normalmente invisibles emitidos por un tubo de Crookes. Estos rayos revelaron tener una capacidad de penetración hasta entonces ni siquiera soñada.
"...penetraban fácilmente el cartón, la madera y la ropa, atravesaban hasta una tabla gruesa y un libro de 2000 páginas..."
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Y al interponer su propia
mano entre la fuente de los rayos y el pedazo de cartón
luminiscente, vio "la siliueta de los huesos de su
mano viva proyectada sobre la pantalla".
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El descubrimiento significó una nueva era en la física, en la medicina también. Al cabo de un año des descubrimiento, se habían escrito 49 libros y mas de 1.000 artículos en revistas. Los rayos "X" habían sido utilizados en el tratamiento de las lesiones de la piel y el cáncer.
El rápido
desarrollo en la fabricación de los equipos para tomar radiografías
fue posible por la visión de Roentgen de no patentar su
descubrimiento, asegurando de esta manera que no abrían obstáculos
para su empleo en beneficio de los pacientes. En 1901, Roentgen
recibió el primer Premio Nóbel en física por este
descubrimiento.
(Primer equipo de rayos "X" Instituto Médico "Sucre" 1896)
Una feliz coincidencia, que en el mismo año de la fundación del Instituto Médico "Sucre", se descubrieran los rayos "X". En 1896 se inauguraba el edificio que actualmente ocupa, donde se instaló el primer equipo de rayos "X" en Sucre (Bolivia) y uno de los pocos que existían en América del Sud. Al Presidente de la República de Bolivia, Don Severo Fernández Alonso, en el año de 1898, le tomaron las primeras radiografías de sus manos