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ANÉCDOTAS DE LA MEDICINA
PASIÓN DE
TOROS Y VINO
"Mi querido amigo: estoy destrozado. Acabo de pasar un examen médico en la Clínica Mayo, y he suspendido en todos los test. No sólo peso casi el doble de los que debo, sino que mi tensión arterial anda por las nubes. Mi médico me ha ordenado una dieta increiblemente dura y estricta, en la que no cabe más de un vaso de vino al día y 5 onzas de whisky, y por si fuera poco...nada de favores de alcoba..."
Así se lamentaba en una carta dirigida a un buen amigo, el Premio Nobel de Literatura de 1954,Ernest Hemingway.
Para nadie es desconocido hoy en
día, que el ilustre escritor optó por llevar una vida
disipada, en la que el alcohol y los abusos dietéticos ocuparon
un destacado lugar, Hemingway gustó de vivir en mil sitios de
este mundo. Fue corresponsal durante la Guerra Española de
1936. Sus experiencias le sirvieron para escribir una de sus
famosas novelas: "Por quién doblan las campanas".
Durante muchísimos años, fue distinguido visitante de Pamplona
durante "Los sanfermines". Su interés por la fiesta de
los toros y su amistad con los toreros más famosos del mundo,
fue tan intensa como su pasión por los buenos vinos y por la
excelente mesa que suele servir Navarra.
En 1960, publicó su novela: "El
verano sangriento", donde relata como el joven matador
Antonio Ordoñez, inició su gran temporada en 1959, y describe
la creciente rivalidad de éste con Luís Miguel Dominguín -otrora
aclamado como el mejor torero del mundo- que obligo a
ambos a superarse en cada corrida.
En La Clínica Mayo, aparte de
las severas restricciones diatéticas, le prescribieron
reserpina, la misma droga que rechazara Toscanini. Hemingway sufría
profundas depresiones psíquicas, en los últimos años de su
vida, pasando de la agresividad a la melancolia. En 1961, estando
retirado en su casa de Sun Valley, Idaho, inmerso en una profunda
depresión, se disparó mortalmente en la cien.